A mitad del mandato de Javier Milei, General Pueyrredon expone una realidad compleja: desempleo, pobreza y una crisis que sigue golpeando a los barrios marplatenses y batanenses.
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A dos años y medio de la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada y más de una década de gobiernos de Juntos por el Cambio en General Pueyrredon, Mar del Plata exhibe una postal compleja. Mientras el Gobierno nacional destaca señales de estabilidad, la realidad cotidiana expone una ciudad donde el deterioro social continúa.
“La Feliz" parece dividirse en dos. Por un lado, la vinculada al turismo, la gastronomía y los servicios. Por el otro, una que convive con el desempleo, la pérdida del poder adquisitivo, el crecimiento de la informalidad y una demanda social que no deja de aumentar.
Según el último informe del Indec, la pobreza alcanza al 22,8% de la población de la ciudad, lo que representa a 153.185 personas, mientras que la indigencia afecta a otras 34.655. A ese escenario se suma uno de los problemas estructurales de la ciudad: el mercado laboral. Durante el primer trimestre de 2026, la desocupación trepó al 9,3%, equivalente a unas 32 mil personas sin empleo. Sin embargo, la preocupación excede a quienes buscan trabajo y no lo consiguen.
Desde la CGT Regional sostienen que el deterioro laboral es más profundo y remarcan que “111.000 personas presentan problemas de empleo sobre una población económicamente activa de 348.000 habitantes”, un panorama que podría agravarse durante el invierno por la estacionalidad de la economía marplatense. Un informe sociolaboral de la Universidad Nacional de Mar del Plata concluyó que el empleo registrado continúa retrocediendo y crecieron los despidos sin causa.
La crisis también modifica el mapa urbano. El Registro Nacional de Barrios Populares contabilizó 72 asentamientos distribuidos en distintos sectores del distrito, donde viven al menos 15.580 familias, aunque quienes trabajan en el territorio aseguran que el número real es mayor. La falta de agua potable, cloacas y calles asfaltadas sigue formando parte de la vida cotidiana de miles de vecinos.
El último relevamiento municipal contabilizó 431 personas en situación de calle, con historias atravesadas por pérdida de empleo, consumos problemáticos y problemas de salud mental.
La crisis también impacta sobre la actividad económica. Tras la temporada de verano y Semana Santa, más de 200 comercios cerraron sus puertas, especialmente en corredores comerciales alejados del centro y cercanos a barrios populares, donde la caída del consumo golpea con mayor intensidad. Desde APYME describen que Mar del Plata atraviesa “una profunda crisis”, con caída de ventas, aumento de tarifas, costos y endeudamiento.
El deterioro del poder adquisitivo completa el cuadro. Un estudio del ISEPCI concluyó que el Salario Mínimo Vital y Móvil perdió capacidad de compra frente a la Canasta Básica. Al mismo tiempo, casi uno de cada cinco hogares de General Pueyrredon continúa dependiendo del gas envasado, un servicio que acumuló fuertes aumentos durante los últimos años.
La vulnerabilidad también queda reflejada en un relevamiento realizado en 2025 por el peronismo en 30 barrios periurbanos. Allí, ocho de cada diez personas no tienen obra social y alrededor de seis de cada diez vecinos en edad laboral están desocupados. Entre quienes generan ingresos predominan las changas y el trabajo informal, mientras el multiempleo aparece como estrategia para sostener a las familias.
Organizaciones sociales, iglesias y comedores barriales coinciden en que la demanda alimentaria continúa creciendo. Muchas familias recurren a viandas para sostener la comida y pagar servicios o alquileres, en un contexto donde la asistencia nacional disminuyó.
Pese a este escenario, el conflicto social no alcanzó los niveles que muchos anticiparon. Distintos actores atribuyen parte de esa contención al fortalecimiento de la Asignación Universal por Hijo, que en la ciudad alcanza a más de 30 mil menores, y al incremento de la asistencia alimentaria impulsada por la Provincia. En el plano local, el Municipio actualizó este año el monto de la Tarjeta Alimentaria Municipal tras seis años sin modificaciones a $28.000.
La fotografía que deja General Pueyrredon, a mitad del mandato de Milei y después de más de diez años de gobiernos locales, muestra una ciudad donde las urgencias siguen ocupando el centro de la escena. La recuperación económica todavía no logra traducirse en mejoras para muchos marplatenses, que continúan esperando respuestas frente a problemas estructurales.