La Tecla Mar del Plata
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Hay debates que en General Pueyrredon parecen no tener fecha de vencimiento. Uno de ellos es el del Coeficiente Único de Distribución (CUD), la fórmula que determina cuánto dinero recibe cada municipio por coparticipación provincial. Y aunque recién transita la segunda mitad del año, las críticas volvieron a instalarse alrededor de un esquema que, según sostienen desde distintos sectores, continúa perjudicando a uno de los distritos más grandes de la provincia de Buenos Aires.
El reclamo no es nuevo. Cambian los gobiernos, los intendentes y hasta los colores políticos, pero el cuestionamiento se mantiene prácticamente inalterable: el mecanismo de distribución no logra reflejar las necesidades de un partido con más de 700 mil habitantes, una fuerte demanda de servicios y una población que se multiplica durante buena parte del año por el turismo.
Los números alimentan esa discusión. El CUD correspondiente a 2026 confirmó una tendencia que dejó de ser una excepción para convertirse en una constante. General Pueyrredon registró una nueva caída en su participación dentro del reparto de fondos provinciales y acumuló siete años consecutivos de retrocesos.
De acuerdo con los datos oficiales de la Provincia, el coeficiente pasó de 2,13610 a 2,13342, una disminución del 0,13% respecto del año anterior. La baja puede parecer menor en términos porcentuales, pero se traduce en menos recursos para las arcas municipales y profundiza una tendencia que comenzó en 2019.
La evolución del indicador deja poco margen para la interpretación. En 2019 el distrito contaba con un coeficiente de 2,26341. Luego descendió a 2,25769 en 2020 y 2021, cayó a 2,24191 en 2022, bajó a 2,22174 en 2023, retrocedió hasta 2,14553 en 2024 y finalmente alcanzó el 2,13342 en 2026. En siete años perdió más de 0,12 puntos, una diferencia que impacta directamente sobre los fondos coparticipables.
El esquema mediante el cual se calcula el CUD contempla tres variables principales: el Régimen General, que representa el 58% del coeficiente y considera población, superficie y capacidad tributaria; el Régimen de Salud, con un peso del 37%, vinculado a la infraestructura sanitaria pública; y el Régimen de Acción Social, que explica el 5% restante y toma en cuenta los servicios sociales transferidos.
Sin embargo, más allá de la explicación técnica, en General Pueyrredon vuelve a aparecer la misma discusión política. Funcionarios, dirigentes y especialistas vienen sosteniendo desde hace años que la fórmula no termina contemplando la complejidad de un municipio que debe prestar servicios a una población flotante de millones de turistas cada temporada, además de atender una demanda sanitaria y social que excede ampliamente a la de otros distritos. Por eso, cada vez que se conocen los nuevos coeficientes, el debate reaparece. Y esta vez no fue la excepción.
A mitad de año, el CUD volvió a instalarse como un tema de discusión. Las críticas apuntan a un sistema que, lejos de corregirse, parece consolidar una tendencia que reduce progresivamente la participación de General Pueyrredon en el reparto de recursos provinciales.
Mientras tanto, el Municipio deberá seguir administrando una caja cada vez más ajustada. Y la pregunta vuelve a ser la misma de todos los años: ¿hasta cuándo un distrito de la magnitud de General Pueyrredon seguirá perdiendo participación en el reparto de fondos de la Provincia?