La Tecla Mar del Plata
Todos los derechos reservados
La Unión Cívica Radical de Mar del Plata–Batán atraviesa días decisivos. A nueve días de las elecciones internas que definirán la nueva conducción partidaria, la campaña empezó a mover la maquinaria electoral entre los boinas blancas, aunque el escenario quedó atravesado por una disputa judicial que podría modificar por completo la competencia.
Más de 27 mil afiliados están habilitados para participar del proceso en el que, en principio, competirán dos espacios: el oficialismo de la Lista 110, que lleva como candidato a presidente a Ricardo Liceaga Viñas, y la Lista 22, que postula a Fernando “Pipi” Herrera.
Sin embargo, la pulseada política sumó un capítulo inesperado cuando la candidatura de Herrera fue impugnada. El planteo sostiene que el dirigente no cumpliría con el requisito de antigüedad exigido por la Carta Orgánica partidaria, que establece un mínimo de cuatro años de afiliación para aspirar a la conducción. Según argumentan quienes impulsaron la presentación, la incorporación formal de Herrera al padrón radical dataría de 2024, situación que lo dejaría fuera de las condiciones necesarias para competir.
La controversia salió rápidamente del ámbito partidario y quedó en manos del juez federal con competencia electoral, Alejo Ramos Padilla, quien deberá resolver en las próximas horas la validez o no de la postulación.
La definición no aparece como un detalle menor. De la decisión judicial dependerá si General Pueyrredon tendrá finalmente una interna competitiva o si el oficialismo radical quedará sin rival en la disputa por la conducción local.
Mientras tanto, puertas adentro del radicalismo la campaña ya comenzó a tomar temperatura. Militancia, dirigentes y referentes territoriales activaron reuniones y estrategias para captar votos en una elección que, más allá del resultado, también funcionará como termómetro del reordenamiento interno del partido en el distrito.
Con la fecha electoral cada vez más cerca y la resolución todavía pendiente, la UCR local transita una recta final marcada por la incertidumbre. Las urnas esperan, pero antes la política radical deberá pasar por tribunales.