La Tecla Mar del Plata
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El próximo martes 2 de junio llegará una instancia decisiva para el futuro del histórico Camping Municipal de la zona sur. Ese día se realizará la apertura de sobres de la licitación impulsada por el Ente Municipal de Turismo y Cultura (Emturyc), que busca concesionar el predio para transformarlo en un complejo turístico orientado al “glamping”. Pero detrás del proyecto, también crecen cuestionamientos políticos sobre un mecanismo que algunos sectores consideran diseñado con ventajas previas.
La propuesta oficial contempla entregar la Unidad Turística Fiscal ubicada sobre el Paseo Costanero Sur Arturo Illia, en la zona de Alfar, por un plazo de 20 años con posibilidad de prórroga por otros seis.
El plan prevé reconvertir las 66 hectáreas del predio en un desarrollo turístico que combine naturaleza y confort. La iniciativa incluye cabañas, sectores gastronómicos, spa, gimnasio, actividades recreativas y servicios asociados al denominado “glamping”, modalidad que mezcla la experiencia tradicional del camping con infraestructura premium.
Sin embargo, la discusión política no gira únicamente alrededor del perfil del emprendimiento sino sobre el procedimiento que dio origen al expediente.
La licitación surge de una iniciativa privada presentada por la firma Bien Producido SA, que en 2022 fue declarada “iniciadora” mediante decreto municipal. Bajo ese esquema previsto en la Ordenanza 19.203, un privado impulsa un proyecto sobre un bien público y posteriormente el Municipio debe convocar a licitación tomando como base aquella propuesta.
Es precisamente allí donde aparecen las principales críticas. El pliego incorpora una cláusula de preferencia que otorga ventajas a la empresa impulsora frente a otros eventuales oferentes. Aunque se trata de una herramienta legal prevista por la normativa, distintos sectores sostienen que el mecanismo reduce la competencia real y deja condicionado el resultado del proceso.
Para los cuestionamientos opositores, la combinación entre la iniciativa privada y las preferencias establecidas en el pliego termina configurando una licitación “direccionada” o “a medida”, especialmente cuando las exigencias técnicas y comerciales quedan estrechamente ligadas al proyecto original.
La discusión suma además otro elemento político y empresarial. Bien Producido SA mantiene vínculos con el balneario Mute y con el empresario Matías Iriarte, relacionado con otros desarrollos en la costa sur que en los últimos años quedaron envueltos en debates por el uso y explotación de espacios públicos.
A esto se agrega otro punto que despertó reparos: el canon oficial fijado para la concesión. El pliego establece un monto anual de $15 millones —algo más de $1,2 millones mensuales—, cifra que algunos sectores consideran baja si se tiene en cuenta la ubicación estratégica, las dimensiones del predio y el potencial económico del emprendimiento.
Desde el Ejecutivo defienden la iniciativa bajo criterios de sustentabilidad y diversificación turística. Según la documentación oficial, el proyecto contempla reforestación con especies autóctonas, accesibilidad y la incorporación de un paseo público abierto.
Con la apertura de sobres prevista para el martes, el Camping Municipal vuelve así al centro de una discusión que excede la cuestión turística. Lo que está en juego no es solamente el futuro de un predio costero emblemático, sino también el debate cada vez más recurrente sobre cómo se administran, concesionan y transforman los espacios públicos en Mar del Plata.