La Tecla Mar del Plata
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La decisión de dejar la banca como senador provincial y regresar, según explicó, fue personal y estuvo vinculada directamente con la necesidad de ponerse al frente de una problemática que considera prioritaria. “La decisión de pedir licencia fue mía”, aclaró Montenegro, antes de resumir su mirada sobre el ejercicio del poder: “Gobernar no es enamorarse de las decisiones, sino también entender cuándo uno tiene que cambiar”.
En ese marco, planteó que el escenario de inseguridad fue determinante para su vuelta a la conducción municipal. “Existe en nuestra ciudad un problema muy grave con relación a la seguridad y tomé la decisión de ponerme al frente, de tomar las decisiones que debo tomar”, afirmó.
El intendente apuntó directamente contra una situación que, según su diagnóstico, genera impotencia entre los vecinos. “El delincuente está cómodo y eso es algo que nosotros debemos modificar”, sostuvo. Y agregó que debe cambiar “esta impotencia que le genera al vecino que cuando el que comete un delito entra por una puerta y sale por la otra”.
Montenegro también buscó correr la discusión de una pelea de competencias. Admitió que existen responsabilidades correspondientes a los distintos niveles del Estado, pero planteó que esa división no puede transformarse en una explicación para quien sufrió un hecho delictivo.
“No tengo ninguna duda de qué lado estoy. En esto está claro que hay responsabilidades del Municipio, responsabilidad de la Provincia, responsabilidad del Gobierno nacional”, señaló.
Sin embargo, inmediatamente puso el foco en la gestión concreta. “Lo que tenemos claro es que cuando a un vecino le roban, explicarle el organigrama no es lo que corresponde. Hay que laburar y actuar en consecuencia”, afirmó.
La coordinación como hoja de ruta
La articulación entre las distintas áreas vinculadas con la seguridad apareció como una de las principales definiciones de Montenegro. El jefe comunal planteó la necesidad de trabajar en conjunto con la Patrulla Municipal, la Policía Bonaerense, las fuerzas federales, jueces y fiscales.
“Todos estos tienen que ser parte de la solución, no pueden ser parte del problema. Tenemos que trabajar mancomunadamente”, sostuvo.
Para Montenegro, la coordinación no puede quedar reducida a encuentros institucionales o anuncios. “Lo más importante es generar esta coordinación, con todos los actores que tienen que trabajar en nuestra ciudad”, remarcó.
En esa línea, definió cuatro prioridades para abordar el problema: “Primero defender a la víctima, después meter al delincuente en cana y que no salga, después respaldar a las fuerzas de seguridad como corresponde y, por otro lado, que no sea una discusión de jurisdicciones”.
El concepto volvió a aparecer durante la ronda de preguntas, donde insistió en que al vecino no se le puede responder que determinado problema corresponde a otra administración. “No le podés plantear al vecino que no es tu responsabilidad”, afirmó.
El objetivo final, según explicó, excede la estadística del delito y tiene que ver con recuperar la libertad para circular y vivir en la ciudad. “Tenemos que volver a que el vecino se sienta libre. Porque, en definitiva, lo que más afecta la seguridad tiene que ver con la libertad”, sostuvo.
Provincia, Nación y una señal política
El regreso de Montenegro también abre un nuevo capítulo en la relación con los gobiernos de Axel Kicillof y Javier Milei. El intendente reconoció que mantiene diferencias políticas con la administración bonaerense, aunque buscó separar esas discusiones del abordaje de la inseguridad. “Está claro que tengo diferencias con el gobernador, con el gobierno provincial. En esto, no”, afirmó.
En ese sentido, reveló que ya mantuvo conversaciones con Kicillof y con el ministro de Seguridad bonaerense. También mencionó contactos con funcionarios nacionales, entre ellos Diego Santilli, jefe de Gabinete de Javier Milei.
La cuestión nacional apareció además vinculada al posible desembarco de fuerzas federales en Mar del Plata, una posibilidad que había planteado Patricia Bullrich durante el Coloquio de IDEA. Montenegro consideró importante que Nación aporte recursos, aunque volvió a colocar la coordinación por encima de cualquier anuncio.
En ese punto, destacó gestiones realizadas por dirigentes marplatenses. Mencionó al diputado nacional Alejandro Carrancio, quien mantuvo un encuentro con la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y también hizo referencia al senador nacional Maximiliano Abad.
La idea, para Montenegro, es que cada recurso tenga una función concreta dentro de un esquema común. “Si vos tenés un mapa y sabés dónde poner los recursos, va a ser más fácil si tenés los recursos. Y que cada uno de esos recursos sepa lo que tiene que hacer. Esa es la parte de la coordinación que es importante”, explicó.
Y dejó una de las frases que mejor sintetizaron su planteo: “Es clave la coordinación para que haya un resultado, no para que haya una foto”. Después fue todavía más directo: “Es con resultados, no con fotos”.
Sin pase de facturas a Neme
En otro tramo de la conferencia, Montenegro también fue consultado por su regreso y el interinato de Agustín Neme. Allí buscó despejar cualquier lectura que vinculara su decisión con el desempeño del actual jefe comunal durante el período en que estuvo al frente del Municipio.
“Acá hay una realidad, no tiene que ver con Agustín. Tiene que ver con lo que tengo que hacerme cargo”, sostuvo.
La definición buscó ubicar el regreso dentro de una decisión personal y política del propio Montenegro, antes que como una evaluación sobre la gestión de Neme.
En la misma línea, el intendente se atribuyó directamente la responsabilidad sobre el rumbo del Ejecutivo. “La responsabilidad de esta gestión es mía. Me pongo al frente del tema para buscar las soluciones que se necesitan”, afirmó.
El mensaje también tuvo una advertencia hacia quienes puedan intentar capitalizar políticamente la problemática. “No puede haber aprovechamiento político”, remarcó.
Finalmente, Montenegro cerró con una definición que condensa el espíritu que buscó imprimirle a su retorno al Palacio Municipal: “Yo tengo la obligación de responder por lo que funciona, también por lo que falta y lo que tenemos que cambiar”.
Con la seguridad como primer capítulo de su regreso, el intendente dejó así planteado el desafío para la nueva etapa: menos discusión sobre quién tiene la competencia y más coordinación para ejecutar. Una fórmula que, al menos en el discurso, apunta a que el regreso al Ejecutivo no sea solamente institucional, sino también una toma de control sobre uno de los principales reclamos que atraviesan hoy a Mar del Plata.