En julio de 2026, con 82 años, una trombosis reciente, stents en una pierna y dificultades para caminar, Samuel “Chiche” Gelblung se sentó a hablar de política con la misma franqueza de siempre. Aseguró que no tenía pensado morirse. Y, entre recuerdos de oficios y de televisión, se despachó sobre el poder.
Durante una entrevista de alcance nacional, el conductor se refirió a Cristina Kirchner y fue directo. Consideró que, si pudiera presentarse a una elección presidencial, tendría chances de ganar.
Para él, la Argentina está dividida entre peronistas y antiperonistas, y Milei llegó al poder porque se impuso el antiperonismo. Les atribuyó a ambos una base de unos 30 puntos y afirmó que ninguno triunfaría hoy en primera vuelta.
Sobre la condena y la prisión de la expresidenta esgrimió una tesis propia: un presidente no debería ir a la cárcel, haga lo que haga.
De Javier Milei el juicio fue aún más duro. Lo describió como un personaje particular, violento y autoritario. Concedió que la inflación había bajado, pero insistió en que los precios seguían subiendo y que un presidente debe saber cuánto gana un jubilado. En política, como en televisión, no buscó quedar bien con nadie.