La historia de Chiche Gelblung y Cristina Seoane empezó lejos de los estudios de televisión. Él ya era una figura del periodismo gráfico; ella, una de las modelos más reconocidas del país.
El primer encuentro fue en una producción fotográfica para una revista que él dirigía. El trabajo en común se profundizó cuando Seoane se sumó como productora fotográfica y, entre jornadas, reuniones y proyectos, el vínculo laboral se transformó en una relación.
Los primeros años no fueron simples. La intensidad de aquella etapa y las diferencias personales pusieron a prueba a la pareja. Aun así, no se separaron de manera definitiva.
Con el tiempo rearmaron la convivencia y empezaron a construir una familia. Tuvieron tres hijos: Federico, María y Magdalena. Más adelante llegaron siete nietos y el matrimonio transitó también el rol de abuelos.
La crianza y las decisiones familiares trajeron nuevas discusiones. A eso se sumaron períodos difíciles de la vida argentina, que impactaron en lo cotidiano. Pese a las crisis, el vínculo se sostuvo.
Quienes los conocieron destacan una mezcla de compañía, humor y admiración mutua como el cemento de esa relación que, al momento de la muerte del periodista, llevaba casi cinco décadas.Lo que nació entre cámaras y revistas terminó siendo una de las parejas más duraderas del medio.