La Tecla Mar del Plata
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Este miércoles, vecinos de Mar del Plata volverán a las calles con un reclamo que ya atraviesa barrios, edades y actividades: la seguridad. Bajo la consigna “Mar del Plata despierta”, la red vecinal Robos MdP convocó a una movilización prevista para hoy a las 18 en el Monumento al General San Martín, con el objetivo de exigir respuestas frente a los hechos delictivos que —según señalaron— forman parte de la rutina diaria en distintos sectores de la ciudad.
Desde la organización anticiparon que se espera una importante convocatoria y subrayaron el carácter de la protesta. Aseguraron que será una manifestación “pacífica, ciudadana e institucional”, sin identificación partidaria ni adhesión formal de espacios políticos. El recorrido previsto incluirá pasos por Tribunales, la Jefatura Departamental de Policía y la Municipalidad, en donde le entregaran un petitorio al intendente interino Agustín Neme. Luego regresaran al punto inicial, donde se entonará el Himno Nacional.
En el comunicado difundido, los organizadores describieron un escenario atravesado por distintas modalidades delictivas: entraderas, sustracción de autos, motos y bicicletas, ataques a comercios, arrebatos y episodios de violencia en la vía pública. “La gente está agotada de vivir con miedo”, expresaron, al tiempo que remarcaron que los hechos se repiten semana a semana y en distintos horarios.
La convocatoria, que circuló con fuerza en redes sociales y grupos vecinales, apunta a reunir a residentes de diferentes barrios y también a turistas que se encuentren en la ciudad. El reclamo, insisten, busca visibilizar una problemática que —afirman— dejó de ser excepcional para convertirse en parte del paisaje cotidiano.
Con la movilización en marcha, la expectativa ahora se traslada al plano institucional. Quedará por ver si la comuna, el gobierno bonaerense y la Justicia toman nota de un reclamo que promete volver a escucharse con fuerza en el centro marplatense.
El peronismo marplatense se encamina a una interna que expone nervios, presiones cruzadas y el temor a la dispersión del voto
Con el reloj electoral corriendo sin anestesia, el peronismo marplatense se encamina hacia una interna que, lejos de ordenar, amenaza con profundizar grietas. El 15 de marzo ya no es solo una fecha en el calendario: es el día en que se pondrán en juego liderazgos, lealtades y viejos rencores.
La disputa, por ahora, se estructura en tres listas. El sector alineado con Axel Kicillof empuja a Adriana Donzelli para la presidencia del PJ local, en un armado donde el pultismo mueve fichas sin hacer ruido. Del otro lado se planta el kirchnerismo referenciado en Fernanda Raverta con Daniel Di Bártolo. Y en el medio irrumpe el Peronismo Marplatense, que lleva a Rodolfo “Manino” Iriart como candidato.
La aparición de esta tercera vía no cayó en saco roto. En el kicillofismo local los gestos de preocupación empezaron a ser más visibles que los discursos de unidad. El cálculo es sencillo: cada voto que no vaya al ravertismo pero tampoco se concentre en Donzelli puede alterar el resultado.
En ese clima, Raúl Calamante, aliado circunstancial y referente del kicillofismo, sigue "comiéndole el oído" ante Carlos Bianco para que la lista de Iriart se baje. En ese espacio el temor se verbaliza sin eufemismos: que la boleta del gobernador termine exhibiendo más debilidad que fortaleza.
Sin embargo, en el entorno del Peronismo Marplatense rechazan cualquier presión. Sostienen que la lista cumplió con todos los requisitos formales: presentaron más de 1600 avales, cada uno acompañado por la correspondiente copia de documento. Además, remarcan que el armado respeta el cupo femenino, en contraste —advierten— con lo que ocurre en la nómina encabezada por Donzelli.
Mientras tanto, el cronograma avanza imperturbable. El 12 de febrero vencerá el plazo para la exhibición de listas y el 15 concluirá el período de impugnaciones. Las eventuales presentaciones deberán resolverse antes del 16. Después, ya no habrá margen para maniobras administrativas: solo quedará la pulseada política.
El movimiento obrero marplatense acelera las protestas contra la reforma laboral y prepara una nueva marcha en la ciudad
Mientras la conducción nacional de la CGT terminó de delinear su estrategia frente al avance de la reforma laboral, en Mar del Plata el movimiento obrero decidió imprimirle su propio ritmo al conflicto. Las tres centrales sindicales locales confirmaron para este jueves una nueva movilización en el centro de la ciudad, en sintonía con la jornada de protesta que se activará si se concreta la sesión en Diputados.
La convocatoria reedita la postal de la semana pasada: la concentración fue fijada para las 16.30 en Plaza Rocha, desde donde se prevé una marcha que volverá a poner el foco en el rechazo al proyecto impulsado por el gobierno de Javier Milei. En el ámbito gremial marplatense, la lectura es clara: más allá de los tiempos parlamentarios, la disputa ya se juega en la calle.
En paralelo, el impacto de las medidas de fuerza comenzó a sentirse con fuerza en el puerto. Los sindicatos nucleados en la Federación Sindical Marítima y Fluvial iniciaron este miércoles un paro total de 48 horas. La protesta, que involucra a conductores navales, marineros y patrones, dejó a más de 80 embarcaciones amarradas y mantiene a unos 1100 trabajadores sin actividad.
El transporte público aparece como otra variable clave de la jornada. Tras la confirmación del paro nacional por parte de la CGT, desde la UTA adelantaron su adhesión, aunque en la delegación Mar del Plata el cuerpo de delegados y la comisión directiva mantienen reuniones para precisar el alcance local de la medida.
Con este escenario, la ciudad se encamina hacia un jueves atravesado por protestas, interrupciones y señales de tensión. La discusión legislativa todavía no se resolvió, pero en Mar del Plata el conflicto ya se mueve en fase activa.
Carnaval trajo más turistas a Mar del Plata, pero el balance de la temporada sigue cruzado por dudas sobre el consumo
El fin de semana largo de Carnaval dejó en Mar del Plata una bocanada de aire que llegó justo cuando el verano empezaba a mostrar señales de fatiga. Las cifras preliminares del Ente Municipal de Turismo y Cultura hablaron de un fuerte ingreso de visitantes y desde UTHGRA no dudaron en ubicarlo como el pico más alto de una temporada que, sin rodeos, definieron como moderada.
Según los datos provisorios difundidos por el ente, durante los cuatro días ingresaron a la ciudad 232.989 turistas. El número implica un crecimiento interanual del 17,2% frente al Carnaval de 2025. La comparación, sin embargo, tiene su matiz: el volumen quedó apenas por debajo del registro de 2024, cuando el mismo feriado había arrojado cifras algo más holgadas.
Más allá del juego estadístico —siempre útil para construir relatos optimistas—, en el pulso cotidiano la lectura fue menos lineal. El aluvión de visitantes le terminó “salvando la ropa” a un verano que venía flojo, aunque sin disipar del todo la sensación que sobrevoló buena parte de la temporada.
Porque detrás de la postal de playas cargadas y tránsito denso, la pregunta incómoda volvió a asomar en charlas de mostrador y conversaciones entre vendedores ambulantes: “¿temporada caliente y la caja fría?” La llegada de turistas oxigenó la imagen, pero no necesariamente garantizó el mismo efecto en la facturación.
En ese contraste se mueve hoy el balance extraoficial del verano. Más gente en la ciudad, sí. Más movimiento, también. Pero con consumos medidos, gastos selectivos y comerciantes que, aun en el mejor fin de semana, evitan hablar de euforia.
Entre anuncios y fotos, Scioli busca capitalizar la llegada de cruceros
Daniel Scioli volvió a escena con un libreto conocido: ponerse al frente de anuncios que ya venían caminando. Esta vez, el foco estuvo en la eventual llegada de cruceros a Mar del Plata. El secretario de Turismo de la Nación encabezó el lunes por la tarde una reunión con autoridades nacionales y locales en la sede del Club Motonáutico, donde se habló de la posibilidad de que, el próximo verano, embarcaciones de mediano porte incluyan a “La Feliz” en sus itinerarios.
Hasta ahí, la foto institucional. El problema aparece cuando se repasa la trastienda. Desde hace más de un año, empresarios locales vienen empujando gestiones para posicionar al puerto marplatense como escala de cruceros medianos, con la expectativa de motorizar visitantes y dinamizar la venta de productos regionales. Un trabajo silencioso, técnico y, sobre todo, previo.
En ese contexto, en el ámbito portuario la lectura fue menos entusiasta que el discurso oficial. Según fuentes del sector, Scioli no tendría injerencia directa en las negociaciones con las navieras y su participación se limitaría a subirse a un proceso ya iniciado. Traducido del lenguaje diplomático: más apropiación política que gestión efectiva.
Pero incluso si la discusión avanzara en términos comerciales, el escenario local arrastra una sombra difícil de ignorar. La terminal de contenedores continúa atrapada en un vacío legal luego de que el concurso público para su gestión fuera declarado desierto. Desde entonces, el puerto se mueve en un limbo administrativo que desalienta inversiones y complica cualquier planificación de largo plazo para las grandes compañías internacionales.
En ese tablero inestable, los anuncios suenan atractivos, aunque frágiles. Porque más allá de las reuniones, las declaraciones y las fotos, cualquier avance concreto podría terminar empantanado por una estructura portuaria que todavía no logra ordenar sus propias reglas de juego.