La política marplatense comenzó a encontrar en la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) una herramienta para mover gestiones que exceden lo administrativo. Con terrenos, hoteles y parcelas bajo su órbita, el organismo nacional se transformó en una ventanilla clave para quienes buscan conseguir respuestas para la ciudad. Pero en ese recorrido también aparecen señales de una disputa que, aunque todavía no tiene candidaturas formalizadas, empieza a mirar hacia el 2027.
La estructura nacional ofrece una primera pista. La AABE funciona dentro de la órbita de la Jefatura de Gabinete, actualmente conducida por Diego “Colo” Santilli, y tiene como presidenta a Tania Alejandra Yedro, una funcionaria que llegó al cargo en diciembre de 2025. En ese esquema, las gestiones locales no solamente requieren interlocutores técnicos, sino también vínculos políticos capaces de abrir puertas en Buenos Aires.
En ese tablero, Santilli dejó una señal que en Mar del Plata no pasó inadvertida. Durante una entrevista, el jefe de Gabinete fue consultado sobre con qué dirigente opositor se tomaría un café. La respuesta fue Maximiliano Abad, senador nacional de la UCR, a quien definió como un dirigente al que respeta por su conocimiento y visión de la Provincia. La declaración llegó en un momento en el que el funcionario nacional comenzó a posicionarse de cara a la disputa por la Gobernación bonaerense.
La escena tuvo una segunda parte en el autódromo Juan Manuel Fangio de Balcarce. Durante la jornada automovilística, Santilli y Abad compartieron una charla en la zona de boxes. El encuentro, que pudo haber quedado reducido a una coincidencia en medio de una actividad deportiva, adquirió otra lectura después de aquella respuesta. No hubo confirmación de una reunión política formal, pero la imagen dejó una señal para quienes siguen de cerca los movimientos de la coalición.
Chapadmalal, una gestión con varias lecturas
Las conversaciones también encuentran un capítulo concreto en la Unidad Turística Chapadmalal. La AABE asignó gratuitamente los hoteles 7, 8 y 9 a la Universidad Nacional de Mar del Plata mediante una resolución del 20 de octubre. La medida abrió una perspectiva para que la institución proyecte un espacio universitario, con posibilidades de residencias estudiantiles, formación y actividades académicas.
La decisión llegó en paralelo con el proceso de concesión de los otros seis hoteles del complejo, que el Gobierno nacional busca entregar a operadores privados por un plazo de 30 años. Las ofertas tienen como fecha límite el 27 de noviembre. Así, Chapadmalal quedó atravesado por dos caminos diferentes: la explotación comercial de parte del predio y la asignación de tres unidades a la Universidad.
En los despachos marplatenses, la cesión también dejó una lectura política. Según fuentes cercanas a las gestiones, Santilli habría intervenido para que la Universidad recibiera tres hoteles, en lugar de uno, como se habría planteado inicialmente desde el radicalismo. La versión circula como parte de las conversaciones sobre el reparto de gestiones y el vínculo entre el funcionario nacional y Abad. Por ahora, no existe una confirmación pública que permita atribuirle directamente la decisión.
La diferencia no es menor. En un escenario donde los dirigentes comienzan a construir posicionamientos para el próximo turno electoral, la posibilidad de exhibir resultados concretos ante la ciudad se vuelve un activo. La asignación de los hoteles puede leerse como una respuesta institucional, pero también como una gestión que alimenta el vínculo entre referentes locales y funcionarios nacionales.
Carrancio busca su propia llave
En paralelo, Alejandro Carrancio empezó a construir otro canal de interlocución con la AABE. El diputado nacional de La Libertad Avanza mantiene conversaciones con Yedro por el futuro de la Canchita de los Bomberos, el predio ubicado detrás del Museo MAR que los vecinos de la zona norte utilizan como espacio recreativo.
El Gobierno nacional había habilitado la posibilidad de desprenderse de las parcelas, pero las gestiones políticas frenaron el avance de la venta. En ese recorrido, Carrancio encontró un punto de contacto con el entonces intendente interino Agustín Neme y comenzó a trabajar en una alternativa que permitiera evitar una pérdida completa del espacio público.
El legislador volvió a mostrar esa línea de trabajo el 4 de noviembre, cuando difundió una imagen junto a Yedro y Joaquín Sánchez Charro, vicepresidente de la AABE. Allí habló de una propuesta “superadora” del esquema actual, con el objetivo de ampliar la superficie pública y preservar la identidad histórica del lugar. Según explicó, las conversaciones llevan casi un año, aunque todavía no se conocen los detalles definitivos ni los plazos de implementación.
La alternativa que circula en ámbitos políticos apunta a que una de las manzanas quede destinada a plaza pública, mientras la otra conserve el indicador residencial R3. Ese esquema permitiría compatibilizar parte del reclamo vecinal con los intereses del Estado nacional, aunque todavía debe atravesar definiciones técnicas, urbanísticas y legales. La propuesta no fue formalizada en todos sus términos y, por ahora, la AABE no comunicó una resolución definitiva.
El movimiento también tiene una lectura hacia adentro de la coalición. Carrancio busca mostrar capacidad de gestión ante Nación y construir una agenda propia en Mar del Plata. La Canchita de los Bomberos, un reclamo sensible para los vecinos, aparece como una oportunidad para convertir una negociación administrativa en un resultado político visible.
Una disputa que empieza a tomar forma
La AABE funciona así como una llave para distintas gestiones marplatenses. Abad encuentra un interlocutor en Santilli; Carrancio sostiene un canal directo con Yedro. Ambos movimientos pueden traducirse en beneficios para la ciudad, pero también alimentan una competencia por demostrar quién tiene mayor capacidad de incidir sobre las decisiones nacionales.
El escenario todavía está lejos de una definición electoral. Sin embargo, las señales empiezan a acumularse. Las conversaciones, las fotos y las gestiones sobre bienes nacionales muestran que los dirigentes no esperan a que se abra formalmente el calendario para construir posicionamiento.
En una coalición que comparte gobierno, pero no necesariamente proyecto político de cara al futuro, cada gestión puede tener una doble utilidad: resolver un problema concreto y fortalecer la propia presencia. La llave de la AABE abre puertas en Buenos Aires, aunque en Mar del Plata también empieza a mostrar quién quiere quedarse con el protagonismo de la próxima carrera por la Intendencia.