Mar del Plata volverá a convertirse desde este jueves en escenario de uno de sus principales acontecimientos culturales. La 41ª edición del Festival Internacional de Cine levantará el telón con una alfombra roja, una ceremonia inaugural y diez días de proyecciones, en una edición que busca recuperar espectadores mientras arrastra interrogantes sobre su organización y financiamiento.
La apertura comenzará a las 18 con la tradicional alfombra roja en la plazoleta Armada Argentina, frente al monumento al Almirante Brown. A las 18.45 tendrá lugar la ceremonia oficial y, a las 19, se proyectará Wild Horse Nine, la película de Martin McDonagh protagonizada por John Malkovich, Sam Rockwell y Steve Buscemi, ambientada en Chile poco antes del golpe de Estado de 1973. La programación se extenderá hasta el 15 de noviembre e incluirá 150 películas.
Uno de los desafíos de esta edición será atraer nuevamente al público. Para eso, la organización redujo el valor de la entrada general de $7.000 a $5.000 y lanzó paquetes de diez funciones por $25.000. Según los datos difundidos por sus directores, al 1 de noviembre se habían vendido 15.000 entradas anticipadas y 32 funciones ya tenían localidades agotadas. La apuesta por la convocatoria convivirá, sin embargo, con una discusión cada vez más marcada por el costo que representa sostener el encuentro.
El financiamiento municipal volvió a quedar bajo la lupa tras las modificaciones al convenio de organización conjunta que el EMTURyC mantiene con el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). Las adendas enviadas al Concejo Deliberante ampliaron las obligaciones del Municipio: entre otros puntos, el Ente deberá afrontar pasajes y alojamiento en hoteles de cinco estrellas para invitados extranjeros, autoridades y jurados. Desde la oposición señalaron que el esquema contempla mil noches de hospedaje y una erogación adicional de $410 millones. El martes se realizó la apertura de sobres para la contratación del servicio de alojamiento y salón.
La controversia también alcanza a la conducción del EMTURyC, encabezada por Diego Juárez, uno de los funcionarios que viene acumulando cuestionamientos. Tras una temporada de verano que no habría cumplido las expectativas y la perdida de evento importantes, el Festival aparece como una nueva prueba para su gestión. En ese escenario, la organización del evento, los recursos destinados a su promoción y la capacidad de sostener su convocatoria vuelven a quedar bajo escrutinio político.
Los cambios todavía generan preguntas en el ámbito legislativo. En la comisión de Educación, desde el peronismo pidieron explicaciones sobre el aumento de invitados, la ampliación de los gastos y la eliminación de una cláusula relacionada con derechos de imagen y regalías. También solicitaron precisiones sobre la ceremonia de premiación, que este año dejará de estar a cargo del EMTURyC. A casi un mes de presentado el pedido, las respuestas todavía no llegaron al recinto.
La discusión también alcanzó la promoción turística y cultural. Durante la octava sesión ordinaria del Concejo, el concejal del Frente Renovador, Juan Manuel Cheppi, advirtió que la falta de difusión podía poner en riesgo la categoría A del festival. El director de Cultura, Francisco Taverna, rechazó esa posibilidad y aseguró que el certamen no corre peligro de perder su reconocimiento. El cruce volvió a exponer las diferencias sobre el lugar que ocupa el evento en la política cultural local y el alcance del respaldo municipal.
En paralelo, del 5 al 10 de noviembre se realizará Fuera de Campo, el festival autogestivo impulsado por trabajadores del cine argentino como respuesta al desfinanciamiento del INCAA. La propuesta, que surgió en 2024, volverá a plantear una mirada crítica sobre el presente de la industria audiovisual y el rumbo de las políticas nacionales.
Con la alfombra roja como punto de partida, Mar del Plata buscará sostener la proyección internacional de un festival que conserva su condición de único encuentro Clase A de América Latina. La edición comenzará con películas, público y expectativa, pero también con una discusión abierta sobre los recursos necesarios para mantener uno de los principales símbolos culturales de la ciudad.