El calendario presupuestario empieza a apretar en General Pueyrredon y La Libertad Avanza decidió mover sus fichas antes de que el gobierno de Guillermo Montenegro termine de definir las cuentas para 2027. Con el 31 de octubre como fecha límite para elevar el Presupuesto al Concejo Deliberante y la posibilidad de una prórroga cada vez más presente, el bloque libertario presentó un proyecto que busca fijar nuevas reglas para el seguimiento de las finanzas municipales.
La iniciativa no llega en cualquier momento. Mientras el Ejecutivo trabaja en la elaboración de la denominada “ley de leyes”, los libertarios ponen sobre la mesa una agenda propia en materia fiscal y buscan que la discusión no se limite a la aprobación de una previsión anual de ingresos y gastos. La propuesta apunta a establecer mecanismos permanentes para controlar la evolución de las cuentas, anticipar eventuales desequilibrios y exigir explicaciones cuando los números no cierren.
En concreto, el proyecto propone crear un Régimen Municipal de Equilibrio, Sostenibilidad y Transparencia Fiscal. Entre sus principales puntos, establece que el Departamento Ejecutivo presente informes trimestrales con información sobre la recaudación, los gastos, los resultados financieros, la deuda y los compromisos asumidos. Además, plantea que esos datos estén disponibles para los vecinos a través de un tablero público de consulta.
El mensaje político es claro: para La Libertad Avanza, la discusión presupuestaria no debería terminar cuando el Concejo aprueba el cálculo de recursos y gastos. El bloque pretende que el Ejecutivo también deba mostrar cómo evoluciona la ejecución durante el año y de qué manera piensa sostener las decisiones que toma.
“Así como cualquier familia necesita saber cuánto dinero entra, cuánto gasta y qué tiene pendiente de pagar, los vecinos tienen derecho a conocer cómo se administra la plata de su ciudad. No alcanza con aprobar un presupuesto: también tenemos que saber si las cuentas cierran”, sostuvo el presidente del Concejo, Emiliano Recalt.
La frase resume el eje de una iniciativa que busca trasladar al ámbito municipal una de las principales banderas discursivas del espacio libertario: la responsabilidad fiscal. Pero, en el tablero político local, el planteo también funciona como una señal hacia el gobierno de Montenegro, que deberá definir sus prioridades presupuestarias y construir los consensos necesarios para avanzar con las cuentas del próximo ejercicio.
Un plan ante los números en rojo
El proyecto incorpora, además, un mecanismo específico para los casos en que se detecte un déficit financiero proyectado o efectivo. En esas circunstancias, el Ejecutivo debería presentar un Programa Municipal de Convergencia Fiscal, con una explicación de las causas del desequilibrio y un detalle de las medidas previstas para corregirlo, junto con sus respectivos plazos.
Rolando Demaio, titular del bloque y uno de los participantes en la elaboración de la propuesta, defendió la necesidad de anticiparse a los problemas financieros y establecer compromisos verificables.
“La responsabilidad fiscal implica anticiparse a los problemas y hacerse cargo de las decisiones que se toman. Queremos que el Municipio pueda demostrar que los compromisos que asume son sostenibles en el tiempo y que, cuando las cuentas no cierren, exista un plan concreto para corregir el rumbo”, afirmó.
La iniciativa también apunta a las decisiones que puedan comprometer recursos en el futuro. Para eso, propone que los proyectos con impacto fiscal relevante incluyan una evaluación de costos, fuentes de financiamiento y consecuencias presupuestarias. El mismo criterio alcanzaría a las nuevas responsabilidades que puedan ser transferidas al Municipio desde la Nación o la Provincia.
Desde el bloque aclararon que la propuesta no reemplaza los mecanismos de control vigentes ni dispone recortes automáticos del gasto. El objetivo declarado es incorporar herramientas de prevención, planificación y acceso a la información. Sin embargo, su eventual avance abrirá una discusión sobre cuánto margen tendrá el Ejecutivo para definir sus políticas y qué mecanismos de seguimiento se incorporarán a la administración municipal.
La cuenta regresiva y una posible prórroga
El movimiento libertario se produce en la antesala de una fecha clave. El 31 de octubre vence el plazo previsto por la Ley Orgánica de las Municipalidades para que el Departamento Ejecutivo presente el cálculo de gastos y recursos del año siguiente. Por ahora, todo apunta a que el gobierno podría solicitar una prórroga, aunque esa alternativa no debe darse por confirmada hasta que exista una definición oficial.
La posibilidad de extender el calendario suma un elemento a la discusión política. El Presupuesto 2027 será una hoja de ruta para la gestión municipal y deberá contemplar tanto los recursos propios como las transferencias de otras jurisdicciones, además de las proyecciones económicas que condicionan la recaudación y el gasto. La administración local también llega a esta instancia después de haber realizado cambios en el área económica y en la Agencia de Recaudación Municipal.
En ese escenario, La Libertad Avanza busca instalar sus condiciones antes de que el proyecto presupuestario llegue al recinto. El bloque propone reglas que, de aprobarse, podrían alcanzar no solamente al próximo ejercicio, sino también a las administraciones municipales que vengan después.
El desafío será determinar qué recepción tendrá la iniciativa en el Concejo y si el oficialismo está dispuesto a incorporar estos mecanismos en el funcionamiento de la Comuna. La propuesta no define por sí misma cómo se distribuirán las partidas de 2027, pero sí intenta fijar criterios sobre la forma en que deberán justificarse y monitorearse.
Así, mientras el calendario presupuestario entra en su tramo decisivo y la posibilidad de una prórroga sigue sobre la mesa, los libertarios abren su propio capítulo de la negociación. Antes de discutir cuánto dinero tendrá cada área municipal, buscan que el Ejecutivo acepte una premisa: informar periódicamente cómo administra los recursos, qué compromisos asume y qué hará si las cuentas se desvían de lo previsto.
La discusión recién empieza, pero el mensaje ya quedó planteado. En la previa del Presupuesto 2027, LLA busca que el orden fiscal no sea solamente una consigna, sino también una condición para el manejo de la caja municipal.