La presencia de lobos marinos, elefantes marinos y otras especies en la costa marplatense suele despertar curiosidad entre vecinos y turistas. Sin embargo, acercarse demasiado, perseguirlos o alterar su comportamiento puede poner en riesgo su bienestar. En ese marco, el Concejo Deliberante aprobó por unanimidad una ordenanza que establece nuevas reglas para proteger a la fauna silvestre en el Partido de General Pueyrredon y contempla sanciones para quienes incumplan las disposiciones.
El concejal Ariel Bordaisco, presidente del bloque UCR + Nuevos Aires, destacó el alcance de la iniciativa y advirtió sobre las consecuencias de las conductas que puedan afectar a los animales. “Mar del Plata tiene una riqueza natural extraordinaria y tenemos que aprender a convivir con ella. Cuando un lobo marino, un elefante marino u otro animal silvestre aparece en nuestras playas, lo que corresponde es respetar su espacio y no intervenir. Cuidarlos también es una forma de cuidar nuestra ciudad”, expresó.
En esa línea, el edil remarcó el carácter sancionatorio de la normativa: “quien persiga o moleste a un animal silvestre ya sabe que ahora habrá sanciones”.
La ordenanza regula durante todo el año las actividades de acercamiento y persecución de la fauna silvestre. Entre sus principales disposiciones, prohíbe que las personas o sus animales domésticos persigan o molesten a ejemplares de estas especies. También establece restricciones para los sobrevuelos a menos de 150 metros en reservas y zonas específicas, con el objetivo de evitar interferencias que alteren su comportamiento natural o comprometan su integridad.
El régimen contempla sanciones de acuerdo con el Código Contravencional municipal. Además, dispone que lo recaudado mediante las multas se destine a programas de protección, prevención y erradicación del maltrato animal. La normativa también prevé permisos especiales para el desarrollo de actividades científicas y educativas.
El antecedente del elefante marino en la costa
Bordaisco recordó la repercusión que generó la aparición de un elefante marino y el nacimiento de su cría, bautizada Saturnino, en una playa ubicada frente al Instituto Unzué. El pequeño ejemplar ya tenía una semana de vida al momento de difundirse la información, en una escena que despertó el interés de quienes se acercaron a observarlos.
“Son situaciones que despiertan curiosidad y entusiasmo, pero también nos recuerdan que estamos frente a animales que necesitan tranquilidad y protección. La mejor manera de disfrutar de nuestra fauna es observarla sin molestarla”, señaló el concejal.
Más allá de las prohibiciones, el edil planteó la necesidad de acompañar la aplicación de la ordenanza con campañas de educación y concientización destinadas a vecinos, turistas y personas que desarrollan actividades en la costa.
“La protección de nuestra fauna silvestre tiene que ser una responsabilidad compartida. Necesitamos reglas claras, controles y conciencia para preservar uno de los patrimonios naturales más importantes de Mar del Plata”, concluyó.