La Tecla Mar del Plata
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El necroturismo, también llamado turismo necrológico o turismo funerario, es la práctica de visitar cementerios, criptas, centros memoriales y otros espacios asociados a la muerte que concentran valor histórico. No se reduce a la curiosidad por lo macabro. Es una forma de leer una sociedad a través de la arquitectura de los panteones, los rituales de duelo, las biografías ilustres, las leyendas urbanas y las marcas de tragedias colectivas.
Recorrer Recoleta, Chacarita, el Cementerio Alemán y el Británico es transitar Buenos Aires.
Recoleta (Junín 1760, CABA) se destaca por la densidad simbólica, el mármol y el mito. Es el cementerio más fotografiado porque condensa poder y leyenda. La entrada es gratuita para argentinos; los extranjeros deben abonar entre 20 y 25 mil pesos (visitas de 9 a 17 horas, todos los días).
Chacarita (Av. Guzmán 680) es otra escala y otra clase social. Se destaca por los panteones de gremios y colectividades, el ingreso, el crematorio y las tumbas de la cultura popular. Es el más grande de la ciudad. Acceso y guía gratuita de 9 a 18 horas, todos los días. En Chacarita descansan nombres populares de la cultura argentina. Carlos Gardel recibe cigarrillos en su estatua; también están Gustavo Cerati y Gilda. Junto a ellos, Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese, Roberto Goyeneche y Discépolo guardan el tango. Alfonsina Storni, Roberto Arlt y Antonio Berni hablan de literatura. Además: Alfredo Alcón, Federico Luppi, Alberto Olmedo y Jorge Porcel.
El Alemán (Av. Elcano 4530, CABA) se destaca por su traza sobria y la capilla de ladrillo visto. La entrada y la guía son gratis. Abre toda la semana, de 9 a 16 horas. El Británico (Av. Elcano 4568) suma césped, lápidas bajas, simbolismo masónico y anglosajón, y una atmósfera de parque inglés. Prima la reserva formal: tumbas de dos siglos. Las visitas son gratuitas, todos los días, de 8 a 17. Se puede dejar una contribución.
Nació en 1820 para “disidentes”: protestantes y no católicos. Desde 1892 está en Elcano 4568. Lo más raro es su “pared histórica”: más de 700 monumentos del siglo XIX sin los restos que nombran. Parece un jardín inglés: césped, cruces celtas y epitafios en otro idioma. La capilla neogótica es Monumento Histórico y la firmó Follett, arquitecto de Retiro. Allí descansan figuras ilustres como el payaso Frank Brown, Cecilia Grierson (la primera médica argentina) y Watson Hutton, quien trajo el fútbol a este suelo. Además hay símbolos masónicos, un memorial de guerra y códigos QR. Un muro lo separó del cementerio alemán; un portón lo reunió. Sigue siendo, antes que atracción, un lugar de duelo.
Los cuatro se destacan por lo que no se repiten. Recoleta vende el mito y la arquitectura de élite. Chacarita muestra el panteón popular y la historia urbana de la epidemia. El Alemán y el Británico ofrecen el contraste protestante y europeo. Las excursiones a cementerios son moneda corriente. Hoy existen visitas a Recoleta, leyendas de Palermo y a Chacarita, donde se generaron circuitos propios, históricos y respetuosos.