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Viernes, 23 octubre 2026
Argentina
23 de octubre de 2026
ROSCA Y ROSCA

La carrera por 2027 recalienta la interna política local

La intendencia y las doce bancas que se renovarán en el Concejo Deliberante ya condicionan los movimientos de la política marplatense. Montenegro recuperó el control del Ejecutivo, pero el oficialismo no es un bloque homogéneo: el PRO, la UCR y LLA comparten espacios de poder, aunque cada uno necesita llegar a 2027 con capacidad propia de negociación. Enfrente, el peronismo todavía no consigue ordenar sus diferencias.

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El regreso de Guillermo Montenegro a la intendencia de General Pueyrredon le devolvió al PRO el centro de la escena municipal. Sin embargo, la gestión es tanto un activo como una presión: el jefe comunal necesita mostrar resultados y sostener su liderazgo, mientras sus socios evalúan cuánto rédito electoral pueden obtener de una alianza que no necesariamente les garantiza el mismo protagonismo. La discusión presupuestaria y la seguridad serán parte de esa prueba.

No obstante, la primera dificultad está en el Concejo. Los sectores que integran la mayoría oficialista reúnen 14 votos frente a los diez de la oposición, pero esa ventaja numérica convive con una coordinación irregular y agendas propias. La diferencia importa: una mayoría legislativa puede garantizar votaciones, pero no necesariamente construir una estrategia común para 2027.

En este marco, para la Unión Cívica Radical (UCR), el desafío es evitar que su participación en el oficialismo se reduzca a un acompañamiento institucional. El sector de Maximiliano Abad busca recuperar peso territorial y capacidad de decisión. La incógnita es si podrá negociar lugares competitivos y autonomía política sin romper una sociedad que todavía puede resultarle conveniente.

La Libertad Avanza (LLA), por su parte, necesita resolver una contradicción distinta: tiene el impulso de Milei, pero ese respaldo nacional no se convierte automáticamente en votos municipales ni en organización local. La construcción territorial de Alejandro Carrancio apunta a cubrir esa distancia. De cara a 2027, deberá definir si busca disputar la intendencia con una propuesta propia o si utiliza su crecimiento para exigir mejores condiciones dentro de una eventual alianza.

La oposición, sin una síntesis

El peronismo enfrenta un problema más profundo que la dispersión de sus actos o sus diferencias dirigenciales: todavía no aparece un mecanismo capaz de ordenar el liderazgo y definir una estrategia compartida. El kirchnerismo-camporista, el espacio alineado con el gobernador Axel Kicillof y otros sectores del peronismo disputan representación, pero esa competencia interna puede consumir el tiempo y los recursos que necesitan para construir una alternativa.

La discusión electoral terminará de mover esas piezas. Las definiciones sobre las PASO, el calendario y la Boleta Única de Papel (BUP) pueden modificar los incentivos para competir por separado o cerrar acuerdos. Por ahora, la ventaja no está asegurada para nadie: el PRO debe convertir gestión en capital electoral; sus socios, evitar quedar subordinados; y el peronismo, demostrar que puede transformar sus diferencias en una construcción competitiva. La rosca no anticipa todavía quién ganará, pero sí deja en claro qué está en juego: no solo las candidaturas, sino el poder de decidirlas.

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