Apps
Martes, 29 septiembre 2026
Argentina
29 de septiembre de 2026

Microbasurales: el círculo vicioso de limpiar, ensuciar y volver a reclamar

Mientras crecen los reclamos por la falta de limpieza urbana, ramas, escombros, muebles y otros residuos se acumulan en esquinas, terrenos baldíos y espacios públicos de la ciudad. El Municipio tiene responsabilidades, pero también hay una parte del problema que empieza en cada casa.

Microbasurales: el círculo vicioso de limpiar, ensuciar y volver a reclamar
Compartir
GoogleAgregar La Tecla Mar del Plata en Google
Agrega La Tecla Mar del Plata a tus medios preferidos en Google.

 

Los microbasurales ya forman parte de una postal que Mar del Plata viene arrastrando desde hace tiempo. Ramas, bolsas, colchones, muebles, chapas, electrodomésticos y escombros aparecen en esquinas, terrenos baldíos y distintos puntos del espacio público, mientras los reclamos por la higiene urbana se multiplican en los barrios.
 

Todavía no llegaron las jornadas de mayor temperatura, pero hay una consecuencia que puede empezar a hacerse visible cuando suba el termómetro. Los objetos abandonados que acumulan agua pueden favorecer la presencia de mosquitos, mientras que la materia orgánica expuesta ofrece condiciones propicias para roedores e insectos. Lo que hoy es una postal desagradable puede convertirse después en una cuestión que exceda la limpieza.
 

La escena que alimenta esa dinámica tampoco es nueva. Alguien poda los árboles, acomoda el jardín, vacía un galpón o encara una renovación en su casa. Cuando llega el momento de desprenderse de lo que sobra, la solución más rápida suele ser llevarlo hasta la calle. Y así, aquello que dejó de tener utilidad puertas adentro termina ocupando un lugar que pertenece a todos.
 

Ramas, muebles viejos, restos de obra y otros objetos quedan entonces en una esquina, un baldío o un descampado. A veces, incluso, aparece una justificación conocida: “Para algo pagamos las tasas”. Pero pagar los tributos no convierte la vía pública en un servicio particular de descarte ni libera a quien genera esos materiales de buscar el destino correspondiente.
 

Del otro lado, el Estado tiene una tarea que no puede esquivar. El Municipio, junto con la empresa contratada para prestar el servicio, tiene responsabilidades concretas sobre la higiene urbana y el retiro de los residuos que corresponda. A eso se suman la fiscalización, la identificación de infractores y la aplicación de sanciones por parte del gobierno local. Cuando alguna de esas piezas falla, el reclamo vecinal tiene fundamento.
 

El desafío aparece cuando una intervención logra recuperar un lugar y poco después la escena vuelve a repetirse. No se trata solamente de levantar lo que quedó tirado, sino de evitar que ese mismo espacio vuelva a convertirse en un punto de descarga. De lo contrario, el esfuerzo termina reducido a una sucesión interminable de operativos.
 

Con el cambio de estación, además, el tiempo empieza a jugar otro papel. Un recipiente descartado, una cubierta vieja o cualquier objeto capaz de retener agua puede convertirse en un potencial criadero. La acumulación de restos orgánicos también puede atraer fauna no deseada. Por eso, anticiparse resulta bastante más sencillo que reaccionar cuando las consecuencias ya están instaladas.
 

En ese punto aparecen los reclamos habituales: fumigación, retiro urgente, controles y presencia de inspectores. Son respuestas necesarias cuando existe una situación concreta, pero no resuelven por sí solas el origen de la escena. Si nadie modifica la conducta que produjo la descarga, el operativo puede terminar siendo apenas un paréntesis.
 

La discusión tampoco debería convertirse en una disputa para determinar quién tiene toda la culpa. Hay obligaciones públicas que deben cumplirse y, al mismo tiempo, decisiones individuales que tienen consecuencias sobre el conjunto. Una ciudad no puede sostener un sistema de limpieza eficaz si parte de aquello que se retira vuelve a aparecer pocas horas o días después.
 

Por eso también resulta importante utilizar las herramientas que existen para denunciar las descargas clandestinas. Una fotografía en redes sociales puede mostrar el resultado, pero aportar información sobre quién arroja los materiales permite avanzar sobre la conducta que origina el inconveniente.
 

La cuestión, en definitiva, empieza mucho antes de que aparezca un camión de recolección. Comienza cuando alguien decide qué hacer con un colchón, un mueble, restos de poda o los materiales que sobraron de una obra. Si el destino elegido es la esquina, el costo de esa decisión deja de ser individual.
 

Mar del Plata tendrá que discutir cómo mejorar sus servicios y reforzar los controles, pero también cómo cortar una costumbre que termina trasladando al espacio común aquello que cada uno ya no quiere dentro de su casa.
 

Porque antes de preguntarnos cuánto demora en desaparecer un microbasural, quizás haya que hacerse otra pregunta: ¿qué estamos haciendo para que vuelva a aparecer?
 

Y esa respuesta no está solamente en una oficina municipal. También está en cada vereda, cada esquina y cada terreno donde alguien decide dejar lo que ya no necesita.

OTRAS NOTAS

INSEGURIDAD

Mapa del delito: bajaron los homicidios en General Pueyrredon, pero subieron los robos

El último informe del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) de 2025, elaborado por el Ministerio de Seguridad de la Nación, mostró diferencias entre la comuna y el promedio bonaerense: la tasa local de violencia letal fue de 5,6 víctimas cada 100.000 habitantes, frente a 4,4 en la Provincia, mientras los delitos contra la propiedad crecieron 13,9% respecto de 2024, con 7.962 casos, frente a una caída interanual del 14,9% en Buenos Aires.

Copyright 2026
La Tecla Mar del Plata
Redacción

Todos los derechos reservados
Serga.NET