21 de septiembre de 2026
BALANCE A LA BAJA
Más asesores que ordenanzas impulsadas: la vuelta de Pulti al Concejo
Tras renunciar a su banca provincial para proyectarse hacia la intendencia en 2027, el exjefe comunal exhibe una pobre producción legislativa, sosteniendo una voluminosa estructura de colaboradores pagada por los vecinos que supera en número a sus propios proyectos de ordenanza.

Heredera de una larga tradición de rosca, la política del partido de General Pueyrredon atraviesa una dinámica sinuosa y aletargada. Las ambiciones electorales de cara al cada vez más cercano 2027 van ganando terreno de manera prematura por sobre la gestión concreta, postergando el trabajo técnico y cotidiano que demandan las necesidades más urgentes de los vecinos del distrito.
Aquel recordado compromiso público expresado el 5 de diciembre de 2025, en el que Gustavo Pulti defendía su retorno al ámbito municipal argumentando que “cumplir con la palabra empeñada constituía la base de cualquier proyecto serio para Mar del Plata y Batán”, contrasta hoy bruscamente con la realidad legislativa que exhibe su despacho en el Palacio Municipal.
Bajo la promesa explícita de consolidarse como la referencia territorial del gobernador Axel Kicillof en la ciudad y disputarle el liderazgo del peronismo local a la estructura camporista de Fernanda Raverta, el exjefe comunal estructuró su renuncia a la Cámara de Diputados bonaerense como una cuidada maniobra táctica destinada exclusivamente a pavimentar su camino hacia una nueva candidatura a la intendencia.
La labor concreta desarrollada en el Concejo Deliberante desde el 10 de diciembre de 2025 hasta la fecha revela un balance notoriamente modesto e insustancial; pocos expedientes y todavía menos proyectos de ordenanzas, muy lejos del liderazgo técnico que cabría esperar de quien condujo el municipio durante dos mandatos consecutivos.
Entre las 24 bancas que integran el cuerpo representativo comunal, el dirigente ostenta apenas 7 proyectos de ordenanza redactados en estos casi diez meses de gestión, una cifra llamativamente distante del ritmo impreso por concejalas de su propia bancada o por ediles de la oposición que duplican o triplican su nivel de iniciativa normativa. Incluso, dos de esas incipientes ordenanzas, son de autoría compartida.
Más allá de las meras resoluciones, comunicaciones o expedientes declarativos que suelen inflar las estadísticas formales del recinto, son las ordenanzas las herramientas verdaderas y vinculantes que poseen la capacidad real de modificar la calidad de vida, la infraestructura y el día a día de las familias marplatenses y batanenses.
Otra paradoja instrumental de peso salta a la vista al auditar los recursos estatales asignados a cada despacho, dado que la oficina de Pulti cuenta con una nómina oficial de 8 asesores directos, lo que arroja la insólita y reveladora matemática de poseer una estructura de personal numéricamente superior al total de ordenanzas creadas en el período.
Semejante desproporción entre la voluminosa estructura de colaboradores pagada por los contribuyentes y la escasa producción legislativa terminada ha encendido severos cuestionamientos en el arco político local, donde se critica que los recursos comunales terminen subordinados al armado de una campaña electoral anticipada en lugar del trabajo parlamentario riguroso.
Diversos sectores del ámbito político e institucional señalan que la rosca partidaria, las roces internos y las declaraciones mediáticas de ocasión han desplazado de manera casi absoluta la confección de proyectos de fondo, dejando al descubierto a un legislador más enfocado en los movimientos del tablero político ajeno que en sus propias responsabilidades edilicias.
El dilatado trayecto institucional del camaleónico Pulti, electo concejal por primera vez en 1989 y con más de tres décadas en la arena pública, reabre simultáneamente en la opinión pública un intenso debate sobre el desgaste de los liderazgos tradicionales y la urgente necesidad de renovar los cuadros políticos locales.
Incluso en sectores del propio vecinalismo y del peronismo aliado surgen voces que reclaman una inaplazable oxigenación generacional, cuestionando que quien ya ocupó la intendencia en dos oportunidades e integró múltiples cuerpos legislativos insista en monopolizar la representación política con métodos y resultados que parecen haber agotado su ciclo.
Ante este escenario de especulación política y escasa dedicación legislativa, los vecinos de General Pueyrredon observan con creciente escepticismo si quien aspira a conducir nuevamente los destinos del municipio cuenta verdaderamente con la vocación y la fuerza de trabajo necesarias para transformar la ciudad, o si su retorno al Concejo fue apenas un trampolín de comodidad personal.