Alpine modificó su plan de trabajo para el Gran Premio de Monza, una de las citas más rápidas del calendario de Fórmula 1.
En la primera práctica libre, el piloto reserva Paul Aron ocupará uno de los autos y compartirá pista con Franco Colapinto.
La escudería francesa apuesta a rotar pilotos en la FP1 para evaluar piezas, recoger información y comparar sensaciones con distintos chasis y ajustes antes de la clasificación del sábado y la carrera del domingo.
El movimiento no es inédito. En Hungría, Aron ya había tomado el auto de Colapinto durante la sesión inicial. La novedad de Monza es que ahora manejará el monoplaza que suele usar Pierre Gasly.
El equipo replica así una estrategia habitual en la categoría: aprovechar al reserva para acelerar el desarrollo y medir el rendimiento de las actualizaciones en un circuito de baja carga aerodinámica, donde cada detalle de puesta a punto puede marcar décimas.
En Budapest, Aron cerró aquella FP1 en el puesto 19, aunque quedó por delante de Lance Stroll y Carlos Sainz. Gasly, en la misma sesión, había marcado el 14° tiempo.
Esos parciales sirven como referencia interna. Alpine quiere ahora nuevas comparativas en Monza, un trazado que premia la velocidad punta, la eficiencia y la estabilidad en frenadas fuertes.