La Tecla Mar del Plata
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El recrudecimiento de la inseguridad en Mar del Plata no solo volvió a instalar el debate sobre las responsabilidades de los distintos niveles del Estado. También empezó a generar ruido puertas adentro del propio oficialismo bonaerense. Los recientes dichos del concejal de Acción Marplatense-Movimiento Derecho al Futuro y exintendente Gustavo Pulti despertaron malestar en el Gobierno de Axel Kicillof, donde varios funcionarios consideran que el dirigente marplatense decidió diferenciarse en un tema especialmente sensible.
La polémica se desató luego de que Pulti difundiera un video en redes sociales tras los tres homicidios registrados en menos de 24 horas en la ciudad: el asesinato del comerciante Ricardo Ruiz durante un asalto, el crimen del chofer Alberto Rodríguez y el femicidio de Johana Mailén Antonich.
En ese mensaje, el concejal sostuvo que "no puede haber ninguna excusa para que las autoridades del Ministerio de Seguridad de la Provincia y el Municipio no se sienten en una misma mesa para tomar medidas que frenen la inseguridad".
Además, agregó que "cada uno tiene que asumir la responsabilidad que le corresponde y ponerse a trabajar en conjunto para llevar soluciones concretas", al tiempo que reclamó que "el Ministerio de Seguridad tiene que actuar y los funcionarios municipales, dejando de lado las diferencias y especulaciones políticas, tienen que trabajar codo a codo con las autoridades provinciales. De eso se trata gobernar con responsabilidad". El mensaje concluyó con otra definición que tampoco pasó inadvertida: "Hay que dejar de usar la inseguridad como prenda de las disputas políticas".
Si bien el planteo público buscó instalar la necesidad de coordinación entre ambas administraciones, en La Plata la lectura fue otra. Según pudo reconstruir La Tecla, las declaraciones comenzaron a generar resquemores tanto en el Ministerio de Seguridad, que conduce Javier Alonso, como en sectores del entorno más cercano de Kicillof.
En distintos despachos bonaerenses interpretan que Pulti optó por tomar distancia de la estrategia comunicacional del Gobierno provincial y exponer públicamente diferencias en uno de los temas más delicados de la agenda. "Se empezó a cortar solo", deslizaron desde ámbitos del oficialismo, una frase que empezó a repetirse en las últimas horas.
La incomodidad tiene además un componente político. Pulti se muestra cada vez más como uno de los principales referentes del kicillofismo en la Quinta Sección Electoral y en Mar del Plata. Precisamente por ese rol, algunos funcionarios esperaban una postura más alineada con la estrategia provincial en materia de seguridad.
Por ahora, nadie salió públicamente a responderle. Sin embargo, el malestar existe y atraviesa distintos niveles del Gobierno bonaerense, desde el Ministerio de Seguridad hasta el entorno del propio gobernador.
Mientras la inseguridad sigue ocupando el centro de la agenda marplatense, la intervención de Pulti abrió otro frente: el de las tensiones internas dentro del espacio político que conduce Kicillof. En un escenario donde el armado rumbo a 2027 ya empezó a tomar temperatura, cada movimiento y cada declaración comienzan a leerse también en clave política.