La Tecla Mar del Plata
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La crisis social y el avance de la inseguridad continúan marcando la agenda política de Mar del Plata. Sin embargo, mientras los principales problemas de la ciudad siguen acumulando reclamos vecinales, la discusión en las redes sociales volvió a exhibir otro fenómeno que crece dentro del oficialismo: el fuego amigo.
Lejos de concentrarse en la oposición, las críticas comenzaron a surgir desde sectores que forman parte de la propia coalición de centroderecha que hoy gobierna la ciudad. El escenario, además de reflejar diferencias políticas, expone una tensión cada vez más visible entre dirigentes que comparten espacio, pero que parecen tener diagnósticos y estrategias distintas de cara al futuro.
Uno de los protagonistas fue David Urbani, asesor del bloque libertario del Concejo Deliberante e integrante de Las Fuerzas del Cielo, quien volvió a lanzar cuestionamientos hacia el Ejecutivo municipal. Luego de la polémica por la presencia de vendedores ambulantes de la ex Saladita en la Rambla, Urbani publicó un video en el que recorrió distintos sectores de la ciudad preguntando a los vecinos cuál consideraban que era el principal problema de Mar del Plata.
“LA CIUDAD ESTA ABANDONADA”
— David Urbani (@davidurbani1) August 5, 2026
¿Y para vos cual es el principal problema de Mar del Plata? pic.twitter.com/Cy9gyOXkkI
Las respuestas tuvieron un denominador común: la inseguridad, el deterioro de las calles y distintas falencias en los servicios urbanos. El video concluyó con una pregunta dirigida a la dirigencia política: "¿Cuánto va a tardar la política en resolverlo?".
Pero el intercambio no terminó allí. La publicación recibió un comentario de la diputada nacional libertaria Lilia Lemoine, una de las dirigentes más cercanas al presidente Javier Milei, quien escribió: "Nunca había visto tan feo Mar del Plata". La respuesta de Urbani no pasó inadvertida: "Es un desastre todo lamentablemente, Lilia. Tenemos que recuperar la ciudad en 2027".
La frase despertó interpretaciones políticas inmediatas. Más allá del diagnóstico sobre el estado de la ciudad, la referencia a "recuperar" Mar del Plata fue leída en distintos sectores como un mensaje con destinatarios internos, en un distrito gobernado por una coalición de la que también forma parte La Libertad Avanza.
Las críticas no llegaron únicamente desde el sector libertario. La diputada provincial Sofía Pomponio, referente del bullrichismo, volvió a apuntar contra el Municipio luego de la movilización vecinal por la inseguridad y de los cambios dispuestos por el Ministerio de Seguridad bonaerense, que incluyeron el relevo del jefe de la Departamental y la salida de funcionarios provinciales.
Pomponio ya había advertido días atrás que "aunque muchas miradas apunten a la Provincia, también es necesario analizar el rol del Municipio. Las autoridades locales tienen un papel clave en la coordinación de estrategias junto a las fuerzas de seguridad y los distintos organismos involucrados en la prevención del delito".
Tras los recientes acontecimientos redobló la apuesta con una pregunta directa: "¿Y el secretario de Seguridad cuándo renuncia?", en alusión al titular del área municipal, Rodrigo Goncalvez.
Los mensajes no pasaron desapercibidos. Urbani y Pomponio pertenecen a sectores distintos —La Libertad Avanza y el bullrichismo—, aunque ambos forman parte del amplio esquema político que sostiene al oficialismo local. Por eso, en los pasillos de la política comenzó a tomar fuerza una hipótesis más profunda: ¿se trató de expresiones individuales o de un nuevo capítulo de la disputa interna por el liderazgo de la centroderecha marplatense?
En política pocas veces los mensajes públicos son inocentes. Si esa lectura se confirma, los cruces en redes sociales dejarían de ser simples opiniones para convertirse en una muestra más de la puja por el posicionamiento rumbo a 2027.
Mientras tanto, la ciudad continúa atravesada por una agenda cada vez más compleja. La inseguridad, la crisis económica y los reclamos vecinales ocupan el centro de las preocupaciones de los marplatenses. En ese contexto, las diferencias públicas dentro del oficialismo alimentan la percepción de una coalición que, más allá de conservar el poder, comienza a exhibir grietas cada vez más difíciles de ocultar.