El conflicto que enfrenta a los afiliados marplatenses con la conducción del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA) sumó una nueva modalidad de protesta. Luego del impacto generado por la concentración presencial realizada frente a la sede local de la avenida Independencia, la agrupación de afiliados autoconvocados decidió trasladar la presión al terreno virtual, impulsando un boicot coordinado contra las plataformas de comunicación oficiales de la obra social bonaerense.
La iniciativa, difundida mediante un comunicado público y piezas gráficas en canales comunitarios, insta a los beneficiarios y prestadores a dejar de seguir masivamente los perfiles del organismo en Facebook e Instagram. Bajo la premisa de que la ausencia de interacción también constituye una toma de postura política, la medida busca transformar el descontento individual por la falta de servicios en un indicador cuantitativo de rechazo a la gestión. Los organizadores remarcaron que la acción no pretende perjudicar la labor del personal de atención al público, sino interpelar de manera directa a la cúpula directiva de la entidad y a las autoridades del Gobierno provincial.
Esta irrupción en el plano digital intenta golpear uno de los flancos más sensibles de la administración pública: el rendimiento y la imagen institucional en redes sociales. El reclamo, sin embargo, mantiene intacto el núcleo de las demandas que motivaron la movilización en las calles de General Pueyrredon. Entre los puntos críticos continúan figurando las dilaciones de hasta un año en la entrega de prótesis ortopédicas, los cortes en la provisión de fármacos de alta complejidad —incluidos insumos oncológicos—, la escasez de camas para internación y los atrasos arancelarios que asfixian a los profesionales de la salud.
Con la incorporación de esta herramienta virtual, el movimiento de autoconvocados diversifica sus canales de interpelación política. Al articular la presencia en las calles con el boicot simbólico en el espacio digital, los afiliados marplatenses buscan evitar que la crisis sanitaria pierda entidad en la agenda pública, exigiendo que la obra social responda con soluciones concretas ante una problemática que afecta de forma cotidiana la vida y la salud de miles de familias en la región.