15 de junio de 2026
A LA BAJA
Mar del Plata: Postales de un invierno adelantado
Ni el viento a favor: Mar del Plata sintió el rigor de la crisis en el peor fin de semana largo del año. La Feliz lució semivacía durante el feriado por el Día de Güemes. Hubo poco gasto, reservas que no perforaron el techo del fracaso y postales de persianas bajas. Mientras el sector privado cruje, el titular del EMTURyC, Diego Juárez —el exkirchnerista reconvertido al credo libertario—, ensaya piruetas discursivas para ocultar una gestión paralizada.

El arranque del invierno se adelantó con crudeza en Mar del Plata, y no precisamente por el termómetro. El balance del fin de semana largo en conmemoración del General Martín Miguel de Güemes dejó un tendal de caras largas en el sector comercial y hotelero local, consolidándose, según los números de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), como el peor feriado del año a nivel nacional y provincial.
La fisonomía de la ciudad durante los últimos tres días fue elocuente: postales de la Rambla con más palomas que peatones, restaurantes con mesas vacías y un nivel de consumo que orilló la supervivencia. La tendencia que describe CAME para la Provincia de Buenos Aires se sintió de manera amplificada en "La Feliz": turismo de cercanía, gasolero al extremo, escapadas cortas de apenas una noche y decisiones de último momento supeditadas a bolsillos exhaustos.
El "no hay plata" se instaló en las peatonales
Los históricos operadores turísticos de la ciudad no ocultan su preocupación. Si bien Mar del Plata suele absorber el mayor caudal de la masa que se moviliza hacia la Costa Atlántica, esta vez el flujo fue apenas un goteo. Los hoteles de tres y dos estrellas —el termómetro real de la clase media argentina— trabajaron con niveles de ocupación alarmantes, mientras que la gastronomía de la zona de Güemes, el Puerto y la avenida Constitución sintió el impacto de la malaria generalizada.
"La gente camina, mira las vidrieras, pero cuida el peso al extremo. El gasto per cápita diario se desplomó y la mitad de los que vinieron fueron excursionistas del día, que traen el termo y el sanguchito desde localidades vecinas", graficó ante este medio un histórico comerciante de la peatonal San Martín.
Las temperaturas gélidas y la excusa del inicio de las pantallas encendidas por el Mundial de Fútbol 2026 terminaron de recluir a los pocos visitantes en departamentos o plazas de alojamiento, congelando el movimiento callejero.
Diego Juárez, de las huestes nacionales y populares ultraK al "las fuerzas del cielo"
Sin embargo, lo que más irrita en los pasillos del Palacio Municipal y en las cámaras empresarias no es solo la recesión económica que digita el Gobierno nacional, sino la absoluta falta de reflejos del Ente Municipal de Turismo y Cultura (EMTURyC). Al frente del organismo se encuentra Diego Juárez, un funcionario cuyo derrotero político local ya genera más ironías que respeto.
Juárez, de pasado no tan lejano en las filas del ultrakirchnerismo vernáculo —donde supo abrevar del discurso del Estado presente y el fomento al turismo interno nacional y popular—, sufrió a fines del año pasado una de las metamorfosis más veloces de la fauna política marplatense. De la noche a la mañana, el hoy titular del EMTURyC descubrió las bondades del "laissez faire" y se autopercibió como un cruzado de las fuerzas del cielo libertarias, buscando sintonía fina con el modelo de ajuste que comanda la Casa Rosada.
El problema es que la conversión ideológica de Juárez no llegó acompañada de ideas para capear el temporal. "Hizo la del camaleón para salvar la silla, pero pasó del relato ultraK al relato de la motosierra sin escalas, dejando al turismo de la ciudad a la deriva", fustiga un referente del sector turistico.
Desde el sector hotelero deslizan, bajo estricto 'off the record', que la gestión de Juárez carece de campañas de promoción agresivas y de incentivos reales para el turismo receptivo fuera de la temporada alta. "Se limita a cruzar los dedos para que el clima ayude o a colgarse de algún evento deportivo aislado. Cuando las papas queman y el consumo se retrae por la macroeconomía, el Ente pasa a ser un fantasma", sentencian.
Con las persianas bajas y los balances en rojo, Mar del Plata cierra un fin de semana para el olvido. La crisis golpea con dureza la principal industria de la ciudad, mientras quienes deben planificar la contingencia prefieren ensayar el oportunismo político antes que gestionar las soluciones que el sector privado reclama a gritos.