7 de abril de 2026
PARADOJA DIGITAL
Software millonario, hardware de segunda mano: la brecha municipal
Con la apertura de licitaciones millonarias para servicios de nube y mantenimiento de aplicaciones, la administración de General Pueyrredon busca fortalecer su estructura lógica y digital. Sin embargo, la reciente aceptación de computadoras usadas para áreas operativas vuelve a poner de manifiesto la brecha entre la inversión en sistemas y la fragilidad del equipamiento físico en las dependencias municipales.

La estrategia de modernización tecnológica de la Municipalidad de General Pueyrredon ha sumado en las últimas horas hitos fundamentales en su búsqueda por jerarquizar la gestión digital. Durante este comienzo de abril, el Palacio Comunal fue escenario de dos actos de apertura de sobres que definen el rumbo de la infraestructura virtual del distrito. Por un lado, la Licitación Privada Nº 03/26 para la contratación de un servicio de nube y, por otro, la Licitación Pública Nº 08/26 orientada al desarrollo y mantenimiento de aplicaciones bajo la modalidad de "Software Factory". Ambos procesos, que involucran cifras millonarias, buscan dotar al Estado local de una capacidad operativa superior en términos de conectividad y gestión de datos.
En el caso del servicio de nube, el acto de apertura registró una única oferta por parte de la Cooperativa de Provisión de Obras y Servicios Públicos Batán, con una cotización de 47,4 millones de pesos. Por su parte, la licitación para el desarrollo de software, que cuenta con un presupuesto oficial de referencia de 425 millones de pesos, atrajo a tres firmas interesadas: Tres Cubos SA, SDC SRL y Red Informática de Pagos SA, cuyas ofertas oscilaron entre los 340 y los 371 millones de pesos. Estas contrataciones se presentan como el soporte lógico necesario para una administración que intenta desburocratizar sus procesos y mejorar la atención ciudadana a través de herramientas digitales.
No obstante, esta fuerte inversión en la "capa virtual" del municipio contrasta con la realidad de su infraestructura material. Mientras el Ejecutivo avanza en la contratación de servicios de vanguardia, el Boletín Oficial publicó simultáneamente el Decreto 647/26, mediante el cual el intendente interino promulgó la Ordenanza O-21071. Esta norma acepta la donación de tres CPU y dos monitores usados por parte de la ONG Asociación Civil Género Animal MDP. Los equipos, que cuentan con procesadores Intel Core i3 y ocho gigabytes de memoria RAM, han sido destinados a la Dirección de Zoonosis y Bienestar Animal para su incorporación al patrimonio municipal, previa verificación de su estado.
Esta convivencia entre licitaciones de software de alto nivel y la recepción de hardware de segunda mano para áreas descentralizadas refleja una disparidad que genera incertidumbre y enciende alarmas en diversos sectores. El parque informático municipal arrastra una antigüedad promedio de diez años, una obsolescencia que no solo ralentiza la labor diaria, sino que también representa un desafío de seguridad informática. El problema se agrava ante la proximidad de octubre de 2026, fecha en la que finalizará el soporte oficial de Microsoft para las versiones de Windows que operan en gran parte de las computadoras del municipio, lo que obligaría a una renovación masiva que hoy parece suplirse, en parte, a través de la filantropía de organizaciones civiles.
El escenario plantea un interrogante sobre la sostenibilidad de la modernización iniciada. Si bien el fortalecimiento del equipo técnico mediante concursos internos y la contratación de fábricas de software son pasos necesarios para una gestión eficiente, la base física sobre la cual deben correr estos programas presenta signos de agotamiento. La apuesta política parece priorizar la inteligencia de los sistemas y la conectividad inalámbrica, mientras que la renovación de las terminales de trabajo y el cableado de fibra óptica continúan siendo asignaturas pendientes. El éxito de los nuevos servicios contratados dependerá, en última instancia, de que el municipio logre equilibrar su ambiciosa agenda digital con una inversión estructural que garantice que el hardware esté a la altura de los sistemas que se pretenden implementar.