7 de abril de 2026
SEÑALES POLÍTICAS
Muro eleva la tensión por Punta Mogotes y agita el "operativo retorno" de Guillermo Montenegro
El concejal del PRO endureció el discurso contra la gestión de Axel Kicillof y cerró las puertas a cualquier negociación por el complejo balneario. En plena licencia del intendente, el mensaje de uno de sus máximos alfiles refuerza los rumores sobre una vuelta inminente de Montenegro al despacho principal de la Comuna.

La tensión política en General Pueyrredon no se toma licencia. Mientras Agustín Neme ocupa el sillón de la calle Hipólito Yrigoyen de manera interina y Guillermo Montenegro hace pie en el Senado bonaerense, las fichas locales se mueven en el tablero. El último movimiento lo ejecutó Fernando Muro, uno de los hombres con mayor peso específico dentro del esquema montenegrista, quien utilizó sus redes sociales para plantar una bandera de guerra respecto a la autonomía de Punta Mogotes.
Con un tono tajante, Muro sentenció que el tiempo del diálogo con la Provincia se terminó. Para el oficialismo local, la administración de Axel Kicillof sobre el complejo es vista como un "pozo oscuro" que frena el desarrollo de la ciudad. El mensaje es claro: la municipalización de Mogotes no es un deseo, es una decisión tomada que ahora descansa en los estrados judiciales tras el pago de la deuda que el municipio efectuó para recuperar el control del área.
"Acá no hay que dialogar porque no hay nada que negociar: es de Mar del Plata o es de Mar del Plata", disparó Muro, en lo que se como una respuesta directa a los sectores de la oposición local —a quienes apodó como empleados de la "Ciudad del NO"— que cuestionan la estrategia judicial y financiera del Ejecutivo.
La narrativa de Muro busca polarizar la gestión del desarrollo urbano frente al "abandono" que, según el PRO, propone La Plata. Al denunciar que se busca prohibir que la zona genere trabajo privado y actividad durante todo el año, el concejal no solo defiende una porción de territorio, sino un modelo de ciudad que Montenegro ha intentado consolidar desde su llegada al poder.
¿El preludio de un regreso?
Más allá de la cuestión técnica de los balnearios, las palabras de Muro funcionan como un termómetro político. Que uno de los principales alfiles del intendente —hoy en uso de licencia— salga a marcar la cancha de forma tan tajante y haga énfasis en que Montenegro "fue determinante" para pagar la deuda, alimenta las versiones que circulan en los pasillos del Palacio Municipal: el operativo retorno está en marcha.
En un momento donde la ciudad necesita liderazgos fuertes para enfrentar la pulseada judicial y política con la Provincia, el posteo de Muro parece ser la alfombra roja para que el Montenegro retome las riendas del Ejecutivo, capitalizando el reclamo por la autonomía de Punta Mogotes como su principal caballito de batalla.
La moneda está en el aire, pero para el montenegrismo la consigna es una sola: no hay lugar para grises en la ciudad.