Mar del Plata se plantó contra el proyecto de Reforma Laboral
Miles de manifestantes colmaron las calles céntricas en una movilización histórica que alcanzó más de siete cuadras de extensión. Centrales obreras, sindicatos, agrupaciones estudiantiles, políticas y sociales, además de ciudadanos autoconvocados, marcharon por la ciudad para expresar un rechazo absoluto al proyecto oficialista en el Congreso.
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La tarde marplatense dejó de ser la postal de una ciudad de descanso para convertirse en el epicentro de un reclamo ensordecedor. Mientras en el Congreso de la Nación comenzó a rodar el engranaje legislativo para la Reforma Laboral, en las calles de "La Feliz" el termómetro social marcaba un clima tenso y de rechazo. La reacción fue, por definición, cruda y masiva: una columna compacta que superó las siete cuadras de extensión sobre la avenida Luro, transformando el asfalto en un manifiesto viviente contra el proyecto del Gobierno Nacional y sus aliados.
La movilización no fue una marcha más en el cronograma gremial. Lo que se vivió fue una jornada de carácter histórico por la heterogeneidad de sus protagonistas. La columna principal, encabezada por las centrales obreras y por la práctica totalidad de los sindicatos y gremios con representación en la ciudad, se vio robustecida por la presencia de organizaciones políticas de diversos sectores, movimientos sociales que aportaron su mística territorial y un nutridísimo grupo de estudiantes que ven en la reforma un techo a sus aspiraciones de futuro. Sin embargo, el dato que terminó de dotar de volumen a la protesta fue la participación de ciudadanos autoconvocados, aquellos que, sin pecheras ni banderas partidarias, se volcaron a las veredas para sumarse al paso de la multitud.
El recorrido, que comenzó con la concentración de las distintas fuerzas en puntos neurálgicos, confluyó en una marcha que avanzó con paso firme por el corazón del centro marplatense. Al llegar a la avenida Luro, la imagen era elocuente: un mar de gente que se perdía de vista en el horizonte urbano. El estruendo de los bombos y los cánticos de resistencia marcaron el pulso de una tarde donde el descontento aún se palpa en el aire. Al arribar al Monumento a San Martín y frente a las escalinatas del Palacio Municipal, la multitud se detuvo para hacer oír su voz en el punto más simbólico de la administración local.
Allí, bajo la sombra del monumento y de cara a la municipalidad, el mensaje fue unívoco: Mar del Plata no está dispuesta "a aceptar una flexibilización de los derechos conquistados". La sensación generalizada entre los presentes era la de estar ante una encrucijada vital. Las pancartas, los discursos improvisados y el murmullo constante de la multitud reflejaron una preocupación profunda por el impacto que la reforma tendría en el tejido social de una ciudad que conoce bien las crisis de empleo.
La jornada marca una convicción de que el sentir en las calles es solo el primer capítulo de una resistencia que promete intensificarse a medida que el debate avance en Buenos Aires. Mar del Plata, se hizo notar; los trabajadores locales están en contra de la Reforma Laboral.