El entrenamiento cotidiano debe ser acompañado por una dieta que combine proteínas de alta calidad, grasas saludables, carbohidratos complejos y micronutrientes esenciales. Esto permite maximizar la síntesis proteica muscular y reducir el tiempo necesario para ver cambios notorios en el cuerpo.
Entre los alimentos más recomendados por nutricionistas y entrenadores se encuentran fuentes animales y vegetales que cubren diferentes necesidades: desde proteínas completas de rápida absorción hasta carbohidratos de liberación sostenida y grasas antiinflamatorias.
Los expertos aconsejan que se integren, de manera variada y consistente, en el plan diario, por ejemplo, en desayunos potentes, comidas principales ricas en proteína y snacks estratégicos post-entrenamiento. De esta manera, el éxito no radica solo en consumirlos, sino en combinarlos con un significativamente los resultados del gimnasio.
El entrenamiento de fuerza progresivo, un adecuado descanso y un balance calórico positivo controlado. De esta forma, se acelera la recuperación, se mejora la composición corporal y se logra un progreso más rápido.