La historia dictamina que el cuarto comicio es el más difícil para un oficialismo reinante. Le pasó a Ángel Roig, a Elio Aprile y también a Gustavo Pulti: la primera prueba en las urnas tras las reelección supuso un golpe para los tres. Esa es la elección que enfrentará ahora Guillermo Montenegro.
Pero, antecedentes a parte, la dificultad para el oficialismo estará desde el vamos en la cantidad de bancas a renovar: ocho. Es cierto que ya logró dicha marca en 2021. Para repetir la hazaña deberá hacer una elección ejemplar o bien evitar el ingreso de una tercera fuerza que provoque un mayor reparto de los escaños.
El espacio más comprometido en renovaciones es el Pro, que dispondrá de cuatro de sus seis ediles actuales mientras que el radicalismo deberá rubricar tres ediles y la Coalición Cívica uno.
Sin embargo, la mayoría podría ponerse en juego mucho antes. ¿Cuándo? En los cierres de alianzas y listas. La tensión creciente en los espacios está dada en buena medida por la cercanía o lejanía de la Libertad Avanza. Sin ir más lejos, LLA ya le bajó el pulgar públicamente a los radicales mientras que los boina blanca han omitido poner la firma en varios expedientes de autoría conjunta entre las fuerzas del cielo, amarillos y lilitos.
Desde lo formal, al oficialismo le quedan 7 meses de mayoría propia. ¿Se modificará el esquema con anterioridad?