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Argentina
Política Nacional
9 de junio de 2024
OPINIÓN

Seguridad en la provincia. Forma, Fondo y Todo Discurso

Seguridad en la provincia. Forma, Fondo y Todo Discurso
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*Por Jorge Vidal 

Las apreciaciones ciertas, sostenibles, profesionales y por ende confiables, necesitan de un tiempo de observación e interpretación critica de las acciones de los funcionarios o servidores públicos, con conocimiento, si los hubiera.
 
Es ese tiempo el que permite a los profesionales, en este caso de la seguridad pública, el que permitiría entender el camino propuesto a futuro por el responsable gubernamental y su equipo.
 
En las últimas décadas los mas amplios experimentos en seguridad publica y lucha contra el narcotráfico (digamos) se llevaron a cabo en el territorio provincial, sin seguir una línea coherente y profesional de trabajo y sin trazarse objetivos a cumplir a cierto y determinado tiempo, que excedían de por sí, funciones gubernamentales de un periodo de cuatro años.
 
El por qué, se puede observar en varios periodos gubernamentales-ministeriales que nos tocó “en suerte” padecer en los últimos 25 años. Decía mi madre “cada maestrito con su librito”, y eso fue lo que sucedió en mas o menos simplificando la cosa.
 
Ninguno de los maestros ministeriales a los que les tocó gerenciar el ministerio de seguridad de la provincia, y que provenían de las fuerzas armadas, de la justicia, de la misma policía, de la buena y la mala política o de la troupe de superhéroes de Marvel, supieron o no quisieron por falta de conocimiento y equipo preparado para el desafío, instrumentar un Plan de Seguridad coherente y consensuado para durar al menos una década, con objetivos claros a alcanzar, y a su vez trabajar seriamente y en forma constante en la
transformación policial de la provincia.
 
La situación calamitosa de la seguridad en la provincia en general, y el estándar calificativo profesional de nuestro hombre policía, es digna de prestarle la mayor atención o de derramar algunas lágrimas. Lágrimas como las que derraman las madres cuyos hijos cayeron en las adicciones del narco, o que encontraron una “mejor vida económica” sirviendo al narco local, hasta que le llega el tiempo de ser cadáver o de terminar con sus huesos en la cárcel.
 
Esos maestros hoy, te pueden decir que hicieron lo que debían, que trabajaron bien, que compraron armas,
municiones, uniformes, chalecos, medios de comunicación radial modernos, que compraron móviles
patrulla, que se cansaron de plotear y pintar otros para hacer visible la gestión de cada uno de ellos y de su
gobernador, pero ahora con los resultados de décadas a la vista podemos decir que esto se pareció al “pan y
circo de la seguridad”. Se dijeron a sí mismos “es un ministerio caliente, tratemos de hacer algo visible y
salgamos políticamente lo menos escaldados posible”.
En verdad, algunos se fueron antes de tiempo, dando sustento a estas líneas, y otros debieron irse antes de
tiempo también, pero fueron sostenidos políticamente por el costo político que le suponía al gobernador de
turno bajar a una figura que venía trabajando en el espacio político para ser otra cosa en su carrera.
Ellos mismos no te dicen que fracasaron y siguen fracasando en refundar esa policía, en profesionalizar
fuertemente al personal, en volver a la senda de lo que se debe hacer en cuanto al mando, comando y nivel
ejecutivo de órdenes, de tratar al hombre policía dignamente y estar atento a sus necesidades.
No te dicen que fracasaron o en definitiva quisieron fracasar en la lucha contra el narcotráfico, cerrando los
ojos por inoperantes, por faltos de coraje, por falta de inteligencia, por falta de equipo, o por que por ahí no
se debe ni puede pasar…solo derribemos bunkers, detengamos a dos menores, secuestremos 150 gramos de
cocaína, pero todo con cámaras de TV. Mal, muy mal. La lucha contra el narco no se visualiza por ese lado.
Derribar bunkers, uno o quinientos, no es un índice de éxito

Esta más que claro que en esta provincia, mas allá de algunas intervenciones exitosas del ministerio de
seguridad de la nación, no se secuestra un kilo de cocaína. Siga la fiesta.
Así como hay estados fallidos por su inexistente política pública o mal uso de ellas, también tenemos en la
provincia un ministerio que es fallido, que con el tiempo quedó estacionado en esa área de inutilidad
manifiesta, y que a su vez ni siquiera comunica y publicita por los canales correspondientes, aquellas
pequeñas cosas que puede estar haciendo bien.
Estos maestros ministeriales ¿Toman nota de la cantidad exorbitante de suicidios entre los integrantes de
la policía de la provincia que aumenta año a año y no tiene ningún punto de comparación con lo que sucede
en otras fuerzas policiales del país?
¿Toman nota de la cantidad de policías que tenemos, de todas las jerarquías, jefes y subordinados, que
son detenidos todas las semanas en sus casas o en las mismas dependencias policiales, por los más diversos
delitos o por integrar bandas de delincuentes?
Alguien debe hacerse cargo de tantos errores u ojos cerrados, de tanto despilfarro de medios económicos,
logísticos y humanos a lo largo de todos estos años y estar como estamos.
El librito de estos pseudo maestros ministeriales tenía solo cuatro hojas, una por año de gobierno y en la
última decía claramente “seguí participando, llegaste a la meta sin hacer lo debido y sin mucho ruido, y te
gratificamos con un puesto de senador, gobernador o secretario de estado”.
¿No nos merecemos una respuesta, mas allá de los discursos?

Jorge Luis Vidal, Ph.D 
Analista en Inteligencia Delictual 
Especialista en gestión de la seguridad pública y lucha contra el Narcotráfico, en Medellín Colombia y Buenos Aires

 

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