Apps
Viernes, 30 octubre 2026
Argentina
30 de octubre de 2026
VIEJAS DEUDAS

Vuelve el perro arrepentido: Pulti quiso caminar, pero Alem le cambió los planes

El ex intendente buscaba llevar su raid de "60 minutos por el barrio que viene" al ex polo nocturno, pero el fantasma de los escraches y el recuerdo comercial lo obligaron a atrincherarse en un hotel a cuadras de la zona caliente.

Vuelve el perro arrepentido: Pulti quiso caminar, pero Alem le cambió los planes
Compartir
GoogleAgregar La Tecla Mar del Plata en Google
Agrega La Tecla Mar del Plata a tus medios preferidos en Google.

Dicen que el tiempo todo lo cura, pero en la rosca política marplatense la memoria suele ser bastante más perspicaz que la nostalgia. Con la mira clavada en el horizonte electoral y en medio de su gira "60 minutos por el barrio que viene", Gustavo Pulti decidió reactivar la vieja receta del mano a mano barrial para medirle la temperatura al electorado. Sin embargo, la escala programada en la icónica calle Alem arrancó con un tropezón diplomático de aquellos que se disimulan mal en las redes sociales. El actual concejal y referente de Acción Marplatense tenía todo listo para desembarcar este sábado 31 de octubre a las 11 de la mañana para charlar con los vecinos, pero la cita original duró menos que un acuerdo de ocasión: a pocas horas del encuentro, el propio partido difundió en sus plataformas un imprevisto cambio de sede bajo el pretexto de buscar un lugar "más amplio y accesible".

Detrás del elegante eufemismo partidario, la trastienda de la estampida revela el peso de un legado que el ex jefe comunal no logra sacudirse de encima. La mesa reservada en el café de la transitada esquina de Alem y Peña, se canceló a toda prisa cuando los radares del pultismo detectaron que el clima social venía tenso y con un inevitable olor a escrache. El repliegue estratégico terminó confinando la actividad a las paredes del Hotel Casa Daupi, en Alem al 2900, entre Alvarado y Castelli. Una zona bastante más residencial, apacible y prudencialmente alejada del epicentro gastronómico y comercial donde todavía sangran los viejos reclamos.

Ocurre que en la calle Alem las persianas bajas tienen nombre y apellido. Durante años, ese corredor fue el corazón pulsante de la nocturnidad marplatense, una usina de turismo, música en vivo y juventud que alimentó a cientos de familias y comerciantes. Sin embargo, a partir de 2011, la gestión de Pulti le aplicó un torniquete normativo implacable. Bajo la bandera del ordenamiento urbano y la saturación, el gobierno municipal multiplicó los controles, ahogó las licencias y empujó la movida nocturna a una diáspora forzada hacia Güemes, Olavarría y Playa Grande. Para Alem no hubo reconversión ni milagro; solo quedaron las marquesinas descolgadas, el silencio y un vaciamiento del que nunca pudo recuperarse.

Intentar volver a la escena del crimen a vender "20 minutos para escuchar, 20 para imaginar y 20 para proponer" entre quienes vieron morir su polo comercial fue un exceso de fe que ni los consultores más entusiastas de Acción Marplatense pudieron sostener. Pulti pretendía reencontrarse con el vecino cara a cara, pero se topó de frente con la factura de sus propias medidas de gobierno. La mudanza a cuadras del circuito comercial demuestra que la sociedad marplatense no olvida quién apagó las luces ni quién le bajó la palanca a la zona. Como en la famosa rutina cómica, el perro arrepentido pegó la vuelta con la cola entre las patas antes de que sirvieran el primer café, dejando en claro que en Alem la memoria no se borra en una hora.

OTRAS NOTAS

¡SANTAS MOTOSIERRAS!

El hogar que visitará el Papa también es munición en la guerra entre Milei y Kicillof

El Pequeño Cottolengo Don Orione le viene reclamando a la Nación fondos atrasados. La Provincia aprovecha para diferenciarse: enviará recursos para financiar 100 becas.

Copyright 2026
La Tecla Mar del Plata
Redacción

Todos los derechos reservados
Serga.NET