24 de octubre de 2026
SEGURIDAD
Montenegro pone la seguridad sobre la mesa, pero los ministros dejan más dudas que soluciones
El intendente intensificó los contactos con Nación y Provincia para enfrentar la inseguridad en General Pueyrredon. Mientras Monteoliva pasó por la ciudad sin brindar explicaciones públicas, Alonso dejó más dudas que certezas sobre los patrulleros, el combustible y el Operativo Sol.

A poco más de tres semanas de su regreso al Palacio Municipal, Guillermo Montenegro convirtió a la seguridad en el principal eje de su agenda política. Reuniones con funcionarios nacionales y provinciales, recorridas por el Centro de Operaciones y Monitoreo (COM) y una sucesión de encuentros institucionales marcaron el ritmo de sus primeros días nuevamente al frente de General Pueyrredon. Sin embargo, detrás de las fotografías, los discursos de cooperación y los operativos policiales, comienza a instalarse un interrogante: ¿Cuánto de este despliegue político se traducirá en respuestas concretas para los vecinos?
El primer movimiento llegó desde La Plata. El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, celebró el llamado de Montenegro al gobernador Axel Kicillof y aseguró que el intendente había "arrancado con el pie derecho". El jefe comunal también se reunió con el jefe de Gabinete de Ministros de la Nación, Diego "el Colo" Santilli, con quien abordó la problemática de la inseguridad. Así, Montenegro comenzó a tender puentes con las dos administraciones y a mostrar una postura de diálogo institucional, más allá de las diferencias partidarias. La intención política de instalar la seguridad como prioridad y demostrar capacidad de interlocución con quienes tienen responsabilidades directas sobre las fuerzas de seguridad quedó clara.
Pero el primer contraste entre la agenda política y las respuestas concretas apareció con la visita de la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva. La funcionaria mantuvo un encuentro reservado con Montenegro. La reunión terminó dejando más fotografías que explicaciones. No hubo conferencia de prensa ni posibilidad de realizar preguntas, mientras que los comunicados oficiales se limitaron a mencionar tareas de coordinación, prevención y combate del delito, sin precisar nuevos operativos, refuerzos de efectivos o medidas específicas para Mar del Plata.
Del otro lado de la discusión apareció el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, cuya visita dejó un escenario todavía más incómodo para la administración provincial. A diferencia de Monteoliva, el funcionario se sometió a las preguntas de la prensa, pero sus respuestas estuvieron lejos de despejar las principales incógnitas. Durante la rueda de prensa conjunta con Montenegro, Alonso defendió la política de renovación de la flota policial de la Provincia, aunque fue incapaz de precisar cuántos patrulleros llegarán a General Pueyrredon, cuándo serán entregados y qué refuerzo concreto representarán para la prevención del delito.
La falta de precisiones quedó expuesta cuando La Tecla Mar del Plata lo consultó por el pliego provincial de más de $262 mil millones para la adquisición de 3.420 vehículos. Alonso aclaró que el procedimiento todavía no había sido licitado y rechazó que las unidades sin identificación estuvieran destinadas al traslado de funcionarios, al señalar que serían utilizadas por brigadas de investigación.
Sin embargo, cuando llegó el momento de responder cuántos móviles recibiría Mar del Plata, apenas sostuvo que "una parte de ellos van a ir a Mar del Plata". Ni cifras, ni porcentajes, ni plazos. Una respuesta vaga para quien conduce la política de seguridad de la provincia más poblada del país y visita una ciudad que se prepara para recibir una importante afluencia turística.
Pero las contradicciones no terminaron allí. Alonso aseguró que los patrulleros recorren aproximadamente 200 kilómetros diarios, argumento que utilizó para justificar la necesidad de renovar las unidades cada dos años y medio. El problema es que esa descripción choca de frente con los reclamos atribuidos a efectivos de la Policía bonaerense, quienes advierten que algunos móviles reciben cargas de apenas cuatro litros de combustible.
Resulta difícil sostener una estrategia de prevención territorial si los efectivos ni siquiera cuentan con los recursos necesarios para garantizar sus recorridas.
A esa situación se suma la falta de definiciones sobre el Operativo Sol. Si bien durante la visita provincial se hizo referencia al dispositivo de seguridad previsto para la temporada estival, no se comunicaron precisiones sobre su fecha de lanzamiento, el despliegue que tendrá en Mar del Plata ni la cantidad de efectivos y móviles que se destinarán al distrito.
Con el verano cada vez más cerca, la ausencia de información concreta vuelve a dejar a la gestión de Kicillof bajo la lupa. La coordinación institucional puede resultar necesaria, pero difícilmente alcance si quienes deben garantizar los recursos no explican cuándo, cómo y con qué medios se reforzará la seguridad.
Otro elemento que comienza a llamar la atención es la coincidencia entre las visitas de funcionarios vinculados a la seguridad y la realización de operativos policiales de considerable magnitud durante esas mismas jornadas. La simultaneidad abre una pregunta que merece respuestas. Sin información sobre la planificación, la frecuencia y los resultados de esos procedimientos, no corresponde atribuirles una finalidad política. Sin embargo, la reiteración de estas coincidencias alimenta el interrogante sobre la continuidad de la presencia policial una vez que los funcionarios abandonan la ciudad.
En este escenario, Montenegro busca posicionarse como el articulador de una agenda de seguridad que involucre a todos los niveles del Estado. El intendente insiste en que "el enemigo es el delincuente" y que la responsabilidad de enfrentar la inseguridad debe ser compartida. No obstante, esa misma premisa también coloca a su propia gestión frente a la obligación de mostrar resultados.