El regreso de Guillermo Montenegro generó variadas interpretaciones entre la dirigencia, que analiza el futuro de las
PASO, el posible desdoblamiento y la puesta en marcha de la BUP.
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Octubre de 2026 marca un verdadero punto de inflexión en el escenario político de General Pueyrredon. El retorno de Guillermo Montenegro a la intendencia reconfiguró de manera inmediata el tablero local, alterando las proyecciones, alianzas y estrategias tanto del oficialismo y sus socios como de la oposición. En un distrito atravesado por demandas históricas e inquietudes coyunturales, su vuelta reabrió intensos debates sobre el rumbo de la gestión municipal, la seguridad, la producción y el desarrollo económico marplatense.
Asimismo, el nuevo esquema aceleró los tiempos de cara al compromiso electoral de 2027, donde no solo se disputará la intendencia, sino también la renovación de doce bancas en el Concejo Deliberante. En este marco de acelerada competencia por definir prioridades y construir previsibilidad, la discusión abarca también las reglas de juego institucionales, el futuro de las PASO y la viabilidad de la Boleta Única de Papel. Cada espacio busca fijar postura respecto al acompañamiento o la crítica del modelo vigente, ponderando el rol del sector privado y la necesidad de dar respuestas concretas a los vecinos.
Para profundizar en las distintas lecturas de este momento, La Tecla dialogó con tres figuras centrales de la política local: el diputado nacional Alejandro Carrancio, referente de La Libertad Avanza en la Quinta Sección; el concejal Juan Manuel Cheppi, presidente del bloque del Frente Renovador; y el edil Ariel Martínez Bordaisco, titular de la bancada de la UCR+Nuevos Aires. Sus testimonios representan un fiel reflejo de la coyuntura política marplatense, exponiendo el estado actual del debate, la dinámica de las fuerzas locales y una proyección de lo que vendrá para la ciudad.
Juan Manuel Cheppi: ”NECESITAMOS REUNIR CAPACIDADES ALREDEDOR DE UN PROYECTO PARA MAR DEL PLATA”
¿Cómo ves el regreso de Montenegro a la Intendencia? —No creo que su regreso vaya a cambiar la realidad de Mar del Plata. Montenegro vuelve al gobierno que él mismo dejó en manos de una persona de su confianza. Es la continuidad de una gestión que no logró resolver problemas centrales de la ciudad: la inseguridad, el deterioro de los espacios públicos y la falta de respuestas en los barrios. No hay motivos para pensar que el regreso de una persona, sin un cambio de prioridades y de forma de gobernar, vaya a modificar esa situación. Por nuestra parte, trabajamos para dar respuestas a temas concretos. Con los cursos gratuitos de inteligencia artificial de PotencIA buscamos que la gente tenga herramientas para mejorar su trabajo, potenciar un emprendimiento o contar con más oportunidades de conseguir empleo. Con Buscando a Neme hicimos visibles los reclamos de vecinos que no encontraban respuesta del Municipio. Creo que la política tiene que involucrarse en esos problemas y buscar maneras de resolverlos.
¿Qué balance hacés del escenario político y cómo proyectás la discusión 2027? —Creo que en las discusiones centrales para Mar del Plata, Montenegro nunca se puso la camiseta de la ciudad. Eligió guardar silencio para quedar bien con Milei. Se puso el buzo violeta, pero ese alineamiento no benefició en nada a los marplatenses. Además, su espacio político gobierna la ciudad hace 12 años: tiene una responsabilidad sobre esta realidad y no puede seguir explicando que la culpa siempre es de otro. Sacaron el beneficio de la Zona Fría y miles de vecinos van a pagar más caro el gas, en una ciudad donde calefaccionarse es una necesidad. Cayó el turismo, cayó la actividad industrial y hay comerciantes y trabajadores que están haciendo un esfuerzo enorme para sostenerse. Frente a eso, necesitamos un intendente que defienda los intereses de la ciudad y reclame lo que corresponde, aunque tenga que discutir con el Gobierno nacional. Hacia 2027 va a pesar mucho esa distancia entre las prioridades del intendente y las necesidades de los vecinos. Se va a discutir qué rumbo queremos para General Pueyrredon durante los próximos años. El peronismo tiene la responsabilidad de construir una propuesta que pueda convocar a toda esa ciudad. Eso requiere escuchar, revisar lo que haga falta y trabajar con personas de otras tradiciones políticas, con las instituciones y con quienes producen y generan empleo. Ningún espacio tiene por sí solo todas las respuestas.
¿Qué postura tenés sobre las PASO, el desdoblamiento y la Boleta Única de Papel? —Las reglas electorales deben acordarse con anticipación, con un debate serio y buscando mejorar la participación y la representación. Cambiarlas según la conveniencia del momento deteriora la confianza. Soy partidario de sostener las PASO. Ofrecen un mecanismo participativo y democrático para resolver diferencias.
Alejandro Carrancio: “LO IMPORTANTE ES TENER UN PROYECTO, LAS IDEAS Y LA CAPACIDAD DE GESTIÓN”
¿Cómo analizás el regreso de Guillermo Montenegro al frente del Municipio de General Pueyrredon? —Es una decisión personal de Guillermo Montenegro, sobre la que no me corresponde hacer interpretaciones. Uno siempre espera que este tipo de decisiones sean positivas para Mar del Plata. Lo cierto es que, cuando dejó la Intendencia, la gestión quedó en manos del mismo equipo de funcionarios con el que venía trabajando y siempre se habló de continuidad. En ese sentido, entiendo que su regreso se dará con naturalidad, porque son los mismos funcionarios que lo conocen y que han sostenido la misma línea de gestión.
¿Qué balance hacés del escenario político marplatense y cómo creés que puede evolucionar hasta el próximo turno electoral? —Creo que vamos hacia una etapa en la que las discusiones locales van a tener que salir de los nombres y concentrarse en los resultados. La gente quiere saber qué se resolvió, qué falta y quién está en condiciones de hacerlo. Tenemos un sector privado pujante, con comerciantes, emprendedores, industriales y productores que todos los días trabajan, invierten y generan empleo. La política tiene que acompañarlos, facilitar las cosas en lugar de poner obstáculos y dar previsibilidad. De cara a 2027, los espacios políticos vamos a tener que demostrar no solo qué pensamos, sino qué proyecto tenemos, con qué equipos y con qué capacidad de gestión.
¿Qué está en juego políticamente en Mar del Plata en las elecciones de 2027? —En 2027 no se va a discutir solamente quién gobierna: se va a discutir para qué queremos el municipio y qué rumbo queremos darle. Hay condiciones para crecer mucho más. El desafío es contar con una administración que ordene prioridades, cuide los recursos, simplifique trámites y dé respuestas concretas en seguridad, infraestructura y servicios. Lo que está en juego es pasar de administrar problemas a construir soluciones, con un gobierno municipal moderno, cercano y capaz de convertir ese potencial en oportunidades reales.
¿Qué postura tenés sobre las PASO, un posible desdoblamiento de las elecciones y sobre la implementación de la BUP? —Son discusiones distintas, pero con un principio común: las reglas electorales tienen que pensarse para los ciudadanos, no para las conveniencias de la política. Respecto de las PASO, soy partidario de eliminarlas. No tiene sentido que la sociedad financie un mecanismo costoso para resolver cuestiones que los partidos políticos deberían ordenar internamente. Sobre el desdoblamiento, no creo que el calendario electoral deba modificarse en función de especulaciones coyunturales. Hay que evaluar costos, participación y organización, y dar previsibilidad a los ciudadanos. En cuanto a la BUP, creo que la provincia de Buenos Aires tiene que avanzar. Es un sistema más simple y transparente, que favorece condiciones equitativas de competencia. La discusión debería ser cómo implementarlo bien, no cómo acomodar las reglas a una elección.
Ariel Martínez Bordaisco: “ESTAMOS DONDE SURGEN LAS DEMANDAS CIUDADANAS”
El tablero político de General Pueyrredon reconfigura sus piezas ante el esperado regreso de Guillermo Montenegro a la intendencia municipal, un movimiento de alto impacto que no solo reordena la dinámica de la gestión local tras el período de interinato de Agustín Neme sino que también pone en el centro de la escena las definiciones, gestos y declaraciones públicas del concejal Ariel Martínez Bordaisco sobre este crucial escenario.
La vuelta de Montenegro al despacho principal del Palacio Municipal reactiva de inmediato el pulso diario de una administración que supo funcionar engranada bajo minuciosos acuerdos políticos, territoriales y legislativos. En este complejo entramado, las expresiones de Martínez Bordaisco cobran un peso estratégico central para comprender el posicionamiento y la autonomía del radicalismo local ante la figura del jefe comunal y el rumbo del Ejecutivo.
El concejal ha manifestado públicamente posturas conceptuales y pragmáticas respecto a la articulación institucional entre ambos poderes. Desde sus intervenciones, ha reclamado de forma permanente un rol de verdadero protagonismo, mayor territorialidad y una participación activa en el diseño e implementación de las políticas públicas locales, siempre en sintonía fina con las discusiones del cuerpo deliberativo. Para Martínez Bordaisco, el vínculo con el departamento Ejecutivo no debe sustentarse en un cheque en blanco, sino en la previsibilidad, el diálogo político genuino y un compromiso ineludible con las demandas más urgentes de los vecinos de Mar del Plata y Batán.
Analizar la profundidad de este vínculo político implica comprender que la sintonía entre Montenegro y el espacio institucional que encarna Bordaisco en el Concejo Deliberante dista mucho de ser una simple confluencia electoral o una mera suma de voluntades partidarias. Se trata, en rigor, de un delicado y fino equilibrio de fuerzas. Por un lado, el intendente aporta la portación de apellido, la chapa ejecutiva y el anclaje del día a día de la gestión; por el otro, desde las bancas radicales se ejerce un contrapeso propositivo, marcando agenda, señalando límites presupuestarios y exigiendo respuestas concretas a los dilemas estructurales de la comuna en materia de seguridad, infraestructura y desarrollo económico.
El retorno del jefe comunal reactiva así un engranaje donde las lealtades y los consensos volverán a ponerse a prueba frente a las urgencias de la gestión cotidiana. En los pasillos del municipio y del Concejo se respira un clima marcado por el hermetismo, los movimientos calculados y las jugadas donde todos prefieren mantener las cartas bien escondidas. La intriga domina las conversaciones de café político y deja servida una pregunta inevitable para el futuro de la ciudad: ¿cómo llegará esta sociedad política al 2027 y cuál será el desenlace del camino recorrido, terminarán juntos o separados?