La Tecla Mar del Plata
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El trabajo se desarrolla en la Universidad de Zúrich, dos startups privadas y el Hospital Universitario de Zúrich, con participación del Karolinska Institutet. Si bien está en una etapa experimental, los avances son positivos.
Se trata de una terapia celular autóloga. Es decir, se extraen glóbulos rojos del paciente, se les unen químicamente siete péptidos (fragmentos de proteínas de la mielina que el sistema inmunitario reconoce de forma errónea) y se reinfunden por vía intravenosa. Esos eritrocitos se procesan de forma natural, sobre todo en hígado y bazo. La hipótesis es que, al presentar esos antígenos en ese contexto, el sistema inmunitario aprenda a tolerar la mielina en lugar de atacarla, sin apagar de manera amplia las defensas.
La esclerosis múltiple daña la vaina de mielina que aísla las fibras nerviosas y provoca brotes, inflamación y discapacidad. Los fármacos actuales suelen modular o deprimir la inmunidad. Este enfoque busca una tolerancia específica contra antígenos de la mielina.
Un ensayo en Zúrich prueba una terapia con glóbulos rojos del propio paciente cargados con fragmentos de mielina para reeducar al sistema inmunitario, sin apagar las defensas. Está en fase clínica y por ahora mide seguridad y cambios inmunológicos.
Es una oportunidad segura: la clínica y la imagen se mantienen estables, con más señales de tolerancia y baja de un marcador sanguíneo de daño nervioso.
La fortaleza de esta investigación no está solo en mostrar un mecanismo medible. Usa células del propio paciente, une siete péptidos de mielina a glóbulos rojos y los reinfunde. En fase se toleró bien, la clínica y la imagen se mantuvieron estables, bajó un marcador de daño nervioso y crecieron células T. Apunta a una tolerancia específica contra antígenos de la mielina.
En la actualidad, el estudio es un ensayo abierto de escalada de dosis, pensado para seguridad, tolerabilidad y mecanismos. El objetivo claro de la investigación es comprobar si se puede reeducar al sistema inmunitario para que deje de atacar la mielina sin apagar las defensas de forma general.
El equipo de Zúrich extrae glóbulos rojos del propio paciente, les une siete fragmentos de proteínas de la mielina y los reinfunde por vía intravenosa. Esos eritrocitos se reciclan sobre todo en hígado y bazo, y la hipótesis es que allí los antígenos se presenten en un contexto que induzca tolerancia, no inflamación.
En esta etapa el fin no es curar ni demostrar menos brotes o menos discapacidad: lo que se busca es medir la seguridad, tolerabilidad y cambios inmunológicos compatibles con esa tolerancia, junto con marcadores de daño nervioso.