La séptima Sesión Pública Ordinaria del Concejo Deliberante de General Pueyrredon arrancó con la voz de los vecinos y, casi de inmediato, el reclamo ciudadano se transformó en una discusión política. La primera Banca 25 estuvo a cargo de una vecina del barrio El Progreso, quien centró su exposición en dos problemas que, según planteó, atraviesan desde hace años al sector: el estado de las calles y las cloacas.
También puso sobre la mesa la inseguridad y la falta de iluminación. “Las calles no se arreglan desde hace cuatro años en adelante”, sostuvo, y graficó la situación con una frase contundente: “Son pozos gigantes”. Si bien no llegó a completar los cinco minutos previstos, el planteo dejó instalado el reclamo frente a los concejales.
El momento político llegó apenas terminó la exposición. Cuando el recinto se encaminaba a recibir a la segunda Banca 25, el concejal de Unión por la Patria Diego García tomó la palabra y cuestionó la falta de respuestas a los vecinos: “Nadie le contesta nada”. Sin mencionarlo directamente, el edil apuntó al presidente del bloque del PRO, Julián Bussetti, al señalar que después de “dos o tres horas” aparece alguna respuesta. En ese marco, García reclamó que los planteos ciudadanos tengan una traducción concreta en el trabajo legislativo: “Por lo menos tratemos los expedientes que tenemos en comisión”. Y remarcó: “Hay que darle una respuesta”.
La discusión sumó rápidamente otras voces de la oposición. Desde el espacio identificado con el kicillofismo señalaron que ya cuentan con un proyecto vinculado a la situación planteada por la vecina y reclamaron que el Ejecutivo y el Concejo avancen con respuestas concretas. “Merecen respuestas concretas”, fue el planteo. “Se conforman con muy poco los vecinos”, señalaron, para luego remarcar que “es poco lo que piden, es de fácil resolución”. Mientras las bancadas opositoras recogían el guante y convertían la Banca 25 en un nuevo cruce político, desde el oficialismo no hubo una respuesta en ese tramo de la sesión.
Una exposición vecinal que tenía como eje la situación de El Progreso terminó funcionando como disparador de una discusión que excedió al barrio. La Banca 25 volvió a poner sobre la mesa una tensión habitual del recinto: cuánto de lo que los vecinos reclaman frente a los concejales termina transformándose en expedientes, tratamiento legislativo y respuestas concretas.