El Ente Municipal de Deportes y Recreación (EMDER) de General Pueyrredon pondrá en marcha este próximo viernes 18 de septiembre el segundo llamado de la Licitación Pública 01/2026. Tras el truncado primer intento por adjudicar la limpieza integral del Natatorio Alberto Zorrilla y los polideportivos barriales de Libertad, Centenario, Las Heras y Colinas de Peralta Ramos, la Oficina de Compras volverá a recibir ofertas para un contrato que conserva su presupuesto oficial fijado en 544.852.385,28 pesos por un plazo de doce meses.
Sin embargo, el escenario político en el que se desarrolla este segundo intento dista de ser pacífico. Al arrastre de los recientes escándalos por falta de controles a proveedores sancionados y desembolsos aprobados al margen de la Contaduría interna, se le suma ahora un cambio de reglas de último momento introducido por el propio organismo municipal en la letra chica del pliego.
Si bien el texto base del pliego ratifica exigencias estrictas de fiscalización —como la presencia diaria e inapelable de un supervisor general de la empresa para evitar las denunciadas ausencias de personal—, el foco de la discusión viró hacia las condiciones financieras. A través de una Nota Aclaratoria incorporada al expediente el pasado 7 de septiembre y firmada por la Jefatura de Compras del EMDER, se modificó drásticamente el margen para solicitar redeterminaciones de costos.
Mientras el pliego original establecía que la contratista solo podría pedir un aumento si demostraba un desfase superior al 35%, la nueva directiva fijó dicho límite en un holgado 10%, amparándose en la Disposición 68/2024. Este retoque administrativo reduce considerablemente la exigencia técnica para habilitar reajustes de precios en favor de la futura adjudicataria.
La decisión de allanar el camino a las actualizaciones presupuestarias genera inevitablemente ruido político. En una gestión atravesada por la controversia tras los incrementos exprés otorgados de puño y letra a prestadores que registraron serios incumplimientos en los escenarios deportivos, este viraje en las cláusulas económicas vuelve a colocar la lupa sobre el criterio con el que las autoridades del EMDER administran los fondos públicos.
La apertura de sobres en el Natatorio Zorrilla determinará si el nuevo esquema atrae oferentes capaces de garantizar el servicio o si profundiza las dudas sobre la transparencia de la contratación municipal.