La Tecla Mar del Plata
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La concesión del Estadio José María Minella y del Polideportivo Islas Malvinas atraviesa un momento particularmente delicado. A la investigación penal que busca determinar si existieron irregularidades en el proceso de adjudicación se le suma ahora una doble disputa judicial contra Minella Stadium, en un contexto atravesado además por un cambio en la composición societaria de la firma.
El escenario suma así distintas capas de incertidumbre alrededor de una concesión que desde su puesta en marcha quedó asociada a una fuerte expectativa por la recuperación y explotación de uno de los principales polos deportivos de Mar del Plata.
Ahora, una empresa que realizó trabajos para la concesionaria llevó su reclamo a la Justicia penal y sostiene que podría haber existido una maniobra defraudatoria. En paralelo, un trabajador que cumplió funciones de vigilancia en el Polideportivo inició una acción laboral por una suma millonaria.
Entre ambos reclamos, el monto involucrado supera los $54 millones. Pero más allá del dinero en discusión, lo que vuelve especialmente sensible el escenario es el momento en que aparecen estos expedientes: mientras la empresa atraviesa modificaciones en su estructura societaria y todavía permanece abierta una investigación sobre el propio proceso que terminó con la adjudicación de los espacios.
Un proveedor que terminó recurriendo a la Justicia penal
Uno de los conflictos nació a partir de una relación comercial con una empresa gráfica. Según surge de la denuncia presentada ante la Fiscalía N° 10, Julio Alberto Monzón fue convocado para realizar trabajos de cartelería, impresión y señalización destinados al Minella y al Polideportivo.
La firma realizó tareas vinculadas con la señalización de los establecimientos y posteriormente emitió facturas por $40.283.940,30. De acuerdo con la presentación judicial, recibió $10.804.200 y quedó pendiente un reclamo cercano a los $29,5 millones, además de los intereses.
La discusión tomó otra dimensión cuando el empresario decidió no limitar su reclamo al cobro de la deuda y pidió que se investigara si detrás del incumplimiento podía existir una conducta penal.
La denuncia apunta también contra Michael Stura y Christian Garrabos, a quienes Monzón identifica como las personas que se presentaron como responsables de Operaciones y Finanzas de Minella Stadium.
El denunciante sostiene que la contratación habría sido posible a partir de una representación de respaldo económico que, según su hipótesis, no se habría correspondido con la capacidad real de la empresa para afrontar los compromisos asumidos.
Por eso pidió a la Fiscalía que avance con distintas medidas, entre ellas el análisis de documentación comercial y contable, información bancaria y procedimientos en domicilios vinculados a la firma.
La hipótesis deberá ser probada o descartada durante la investigación. Por ahora, se trata de una denuncia y no de una responsabilidad penal determinada.
Un segundo frente, esta vez laboral
El otro expediente transita por un camino diferente. Luis Basualdo acudió al fuero laboral contra Minella Stadium y MK Soluciones. El hombre sostuvo que prestó tareas de vigilancia en el Polideportivo Islas Malvinas durante poco más de dos meses, entre noviembre de 2025 y enero de 2026.
En su presentación afirmó que trabajaba extensas jornadas y que la relación no habría sido registrada formalmente. También reclamó diferencias vinculadas con horas extras y adicionales y cuestionó la ausencia de cobertura de riesgos laborales.
El expediente incorpora además un episodio ocurrido durante el período en que se desempeñaba como vigilador. Según su relato, sufrió un accidente de tránsito cuando regresaba en motocicleta de su jornada laboral y debió afrontar por su cuenta la atención derivada de las lesiones.
Basualdo sostuvo que intentó que las empresas reconocieran la relación y regularizaran la situación, pero afirmó que recibió una respuesta negativa. A partir de allí inició la acción judicial, con un reclamo indemnizatorio de $25 millones.
El contexto que vuelve más incómodos los expedientes
Los dos procesos podrían ser analizados de manera independiente. Sin embargo, aparecen en un momento que agrega sensibilidad política a la situación de Minella Stadium.
La concesionaria atraviesa un cambio societario, mientras que en paralelo continúa una investigación penal vinculada con el proceso de adjudicación de los espacios deportivos.
Ese expediente busca determinar si el procedimiento que terminó con la concesión del Minella, el Polideportivo y otros sectores del Parque de los Deportes se desarrolló conforme a las reglas correspondientes o si existieron irregularidades que deban ser investigadas.
Por eso, los nuevos reclamos no llegan sobre un terreno neutral. Se incorporan a una concesión que ya está bajo observación judicial por otra cuestión y que, además, atraviesa modificaciones en su estructura empresarial.
El dato no implica vincular las distintas causas ni anticipar responsabilidades. Pero sí configura un escenario que obliga a mirar con mayor atención cómo funciona la empresa que quedó a cargo de administrar algunos de los espacios deportivos más emblemáticos de Mar del Plata.
Una concesión que deberá dar explicaciones
Entre una denuncia penal de un proveedor, una demanda laboral y una investigación que pone bajo análisis el proceso de adjudicación, Minella Stadium enfrenta ahora distintos interrogantes desde varios frentes.
La Justicia tendrá que determinar qué ocurrió en cada uno de los expedientes y si existen responsabilidades que puedan atribuirse a la concesionaria o a otras personas involucradas.
Mientras tanto, el cambio societario suma otra variable a una historia que todavía está lejos de cerrarse. La discusión ya no pasa solamente por cómo se explotarán el Minella y el Polideportivo. También empieza a girar alrededor de qué empresa está detrás de la concesión, cómo asumió sus compromisos y qué sucedió desde que obtuvo el manejo de esos espacios.
Y en una concesión que tiene como escenario uno de los símbolos deportivos de Mar del Plata, las respuestas empiezan a ser tan importantes como las obras, los eventos y los negocios que prometió poner en marcha.