La Tecla Mar del Plata
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La consigna era ambiciosa: “Organizar la esperanza”. El escenario, también. El Movimiento Derecho al Futuro desembarcó este sábado en Santa Clara del Mar con ministros, intendentes, concejales, dirigentes y militantes de los 27 distritos de la Quinta sección electoral para mostrar que el armado de Axel Kicillof también tiene estructura, volumen y proyección propia de cara a 2027. Pero entre la expectativa y la foto final apareció una diferencia difícil de disimular.
El Polideportivo de Santa Clara, ubicado en el Parque Municipal “El Diego”, no estuvo vacío. Hubo alrededor de 500 personas, banderas, bombos, choripanes y la marcha peronista para el cierre. Sin embargo, para un encuentro que buscaba funcionar como una demostración de fuerza territorial del kicillofismo, la imagen dejó una sensación bastante más moderada: se utilizó apenas la mitad del espacio y un biombo separó el sector donde se desarrolló el plenario de la otra parte del gimnasio, visiblemente vacía. El músculo estaba. O, al menos, se intentó mostrar. Pero fue un músculo plácido.
Desde las 11, el anfitrión, el intendente de Mar Chiquita, Walter Wischnivetzky recibió a la dirigencia provincial junto a Jorge “Pitingo” Paredi, senador provincial y exintendente. Por Santa Clara desfilaron el ministro de Gobierno bonaerense y mano derecha de Axel Kicillof, Carlos “Carli” Bianco; el intendente de La Matanza y presidente de la Federación Argentina de Municipios, Fernando Espinoza; el intendente de La Plata, Julio Alak; y el concejal y exintendente de General Pueyrredon, Gustavo Pulti, entre otros referentes.
El gran ausente fue, justamente, Kicillof. En los días previos había circulado la posibilidad de que el gobernador fuera el encargado de cerrar el encuentro. Algunas fuentes aseguraban que su presencia nunca había sido confirmada de manera formal, aunque tampoco terminaban de descartarla. La ambigüedad, según admitían por lo bajo, tenía una explicación sencilla: evitar que una confirmación negativa anticipada enfriara todavía más la convocatoria.
Finalmente, Kicillof no llegó a Santa Clara. El cierre quedó en manos de los dirigentes presentes y Bianco asumió el papel de maestro de ceremonias, moderando las intervenciones y repartiendo el micrófono entre quienes quisieran tomar la palabra.
Y si algo se repitió durante toda la jornada fue el objetivo político. “Axel presidente”. La frase atravesó prácticamente todas las exposiciones, junto con las críticas al gobierno de Javier Milei y la necesidad de construir una alternativa para 2027. El plenario de la Quinta, más que una discusión sobre el presente inmediato, funcionó como un primer ensayo regional de una consigna que el MDF buscará instalar durante los próximos meses.
Pulti fue uno de los que tomó la palabra para ponerle contenido local a esa estrategia. Calificó al encuentro como “grato e importante” y llamó a “valorar lo que tenemos” en medio, según definió, de la “lluvia ácida del modelo liberal-libertario”.
El concejal también destacó el resultado electoral obtenido por el espacio en la provincia y planteó una hoja de ruta con “un calendario, una cifra y un nombre”. El calendario es 2027. La cifra, el 51%. El nombre, Axel Kicillof.
Pero Pulti también agregó una estación intermedia en ese recorrido: volver a ganar la Provincia y, en el plano local, ganar Mar del Plata. “En la búsqueda del 51%, trabajemos juntos y juntas por Axel presidente en el año 2027”, sintetizó.
Después llegó el turno de Alak, quien comenzó agradeciendo a los anfitriones y celebrando lo que consideró una “enorme victoria electoral” en la Quinta Sección en el 2025. Para el intendente de La Plata, el plenario permitió arribar a dos grandes conclusiones.
La primera, el rechazo al gobierno nacional. La segunda, bastante más importante para la interna del peronismo bonaerense: que existe una esperanza que, según sostuvo, recorre el país “desde Tierra del Fuego a Jujuy, desde la Cordillera al Atlántico”. Esa esperanza, dijo Alak, “es Axel Kicillof presidente de la Nación”.
El intendente platense también apeló a la historia para hablar de las derrotas electorales del peronismo en 1983, 1999, 2015 y 2023. Y ensayó una explicación: “Perdimos porque no le hicimos caso a Perón”.
¿El consejo que, según Alak, el peronismo debería recuperar? Unidad y democracia interna.
La frase no pasó inadvertida en un espacio político que intenta construir volumen propio dentro de un peronismo todavía atravesado por las tensiones, los reacomodamientos y la discusión sobre quién conducirá la oposición al mileísmo.
El final del plenario también tuvo su capítulo aparte. Como corresponde a la liturgia peronista, no faltaron los choripanes ni la marcha. Aunque en ambos casos hubo ruido.
Con la comida, el problema fue más terrenal y falta de coordinación de los anfitriones: en un momento se quedaron sin pan para los chorizos. Cuando finalmente aparecieron las “flautas”, una militante vinculada al paredismo pidió separar 20 para los intendentes y demoró la entrega hasta que terminara el acto.
“¿Primero están los dirigentes y después la gente?”, lanzó, molesto, uno de los presentes.
La pregunta quedó flotando sin respuesta.
La marcha peronista, en cambio, dejó otra postal. Cuando comenzó a sonar como señal de cierre, entre las distintas tribus que confluyeron en el espacio —desde radicales hasta vecinalistas convertidos a la causa— no todos parecían conocer demasiado bien la letra. Algunos acompañaban las partes más conocidas. Otros, directamente, intentaban seguir el ritmo.
No fue una multitud. Tampoco un fracaso. Pero difícilmente haya sido la demostración de fuerza que el kicillofismo imaginaba para una Quinta sección en la que, además, empiezan a mirar con atención los números y la construcción territorial hacia 2027.
La convocatoria reunió a dirigentes de peso y permitió dejar una consigna clara: el Movimiento Derecho al Futuro quiere que Axel Kicillof sea candidato a presidente. El problema es que entre la intención y la demostración todavía hay una distancia que el espacio deberá achicar.
Un participante del encuentro lo resumió, con una cuota de crueldad, al terminar la jornada: “Parecía una asamblea de un centro de estudiantes de secundario”. Quizás sea exagerado. Pero la frase sirve para explicar la sensación que quedó flotando en Santa Clara.
El MDF fue a mostrar músculo. La foto terminó exhibiendo algo bastante más tranquilo: un kicillofismo con dirigentes, estructura y ambición presidencial, pero todavía en proceso de encontrar la potencia territorial que pretende mostrar.
Por ahora, entre la aritmética de 2027, la rosca peronista y el objetivo de llenar la Quinta de “Axel presidente”, el primer ensayo dejó una conclusión menos épica que la consigna que convocó al encuentro. La esperanza está organizada. El músculo, todavía, parece estar en entrenamiento.