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Domingo, 9 agosto 2026
Argentina
9 de agosto de 2026
CONCHABO VIP

La casta marplatense no va a tener miedo: Bonifatti y las acrobacias del humo oficial

En los pasillos del Palacio Municipal de Luro e Yrigoyen no se escucha el crujido del cambio, sino el murmullo resignado de la continuidad. Entre el tictac de la burocracia y los legajos acumulados, las primeras líneas de empleados de planta y los socios de la coalición gobernante comparten una misma certeza por lo bajo: la casta local duerme tranquila. No tiene por qué tener miedo.

La casta marplatense no va a tener miedo: Bonifatti y las acrobacias del humo oficial
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Ya pasaron más de seis meses desde que en la grilla comunal le abrieron un hueco a medida a un viejo conocido de la política local: Santiago Bonifatti. Aquel cargo, mágicamente diseñado a la necesidad y urgencia del funcionario, no respondió ni responde a ninguna demanda operativa de la ciudad, sino a una meta mucho más terrenal y personal, la cual es garantizar que, mes a mes y sin interrupción, la caja municipal le liquide un sueldo VIP a quien ya no tenía pantalla donde figurar.

El contraste con la realidad marplatense roza el cinismo. Tras medio año de gestión en este nuevo sillón hecho a medida, el balance es nulo. Mientras los hechos de inseguridad escalan sin freno en los barrios, con vecinos que improvisan alarmas comunitarias y comerciantes que cierran las persianas antes de que caiga el sol, la estructura financiada por la Comuna nada ha aportado a la prevención del delito ni a las competencias concretas que el Estado local debería asumir ¿De qué le sirve a una familia que acaba de sufrir un robo saber que el Municipio sostiene un área dedicada a empaquetar el discurso oficial? Ni Bonifatti aportó soluciones reales cuando tuvo responsabilidades directas, ni su permanencia en este cargo inventado ha movido un solo milímetro la aguja de la seguridad en las calles.

Para una gestión que en lo discursivo busca sintonizar con los vientos nacionales de la austeridad y el fin de los privilegios, mantener este esquema resulta una contradicción insostenible. En una economía real ahogada, sostener un "conchabo" de lujo para vender humo no solo tensiona el vínculo con los socios políticos del propio Ejecutivo, que ven cómo se dilapida crédito social en favores personales, sino que irrita al empleado municipal que sostiene el trabajo diario con recursos escasos.

En Mar del Plata, la crisis de seguridad exige presupuesto, patrullaje y decisión política en el terreno. Sin embargo, el Palacio prefiere seguir garantizando el seguro de desempleo de la política profesional. Al final del día, el mensaje que baja de las escalinatas municipales es que los problemas cotidianos de los marplatenses pueden esperar; la liquidación de haberes de los amigos de siempre, no.

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