La Tecla Mar del Plata
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La continuidad del Acueducto Oeste consiguió este jueves el visto bueno del Concejo Deliberante, aunque la aprobación estuvo lejos de cerrar el debate político. El nuevo esquema para reactivar parte de la segunda etapa de la obra recibió el respaldo del interbloque oficialista, mientras que Unión por la Patria votó en contra y Acción Marplatense junto al Frente Renovador optaron por la abstención.
El expediente autoriza a Obras Sanitarias a firmar una adenda con la empresa adjudicataria, Coarco, para ejecutar cerca de la mitad de los trabajos originalmente previstos, luego de que el Gobierno nacional discontinuara el financiamiento que había dado origen al proyecto.
La discusión giró menos sobre la necesidad de avanzar con la obra —considerada estratégica para mejorar el abastecimiento de agua en el oeste del partido— que sobre las consecuencias del retiro de los recursos nacionales y la postura que debía asumir el Municipio frente a ese incumplimiento.
Desde Unión por la Patria impulsaron la incorporación de una cláusula para dejar expresamente asentado que el convenio no implicaba resignar futuras acciones judiciales contra el Estado nacional por el abandono del financiamiento comprometido. La propuesta también fue acompañada por Acción Marplatense y el Frente Renovador, pero no prosperó.
El oficialismo rechazó esa modificación al sostener que el acuerdo no restringe la posibilidad de iniciar reclamos judiciales en el futuro, por lo que consideró innecesario incorporar esa aclaración al texto.
Durante el debate, desde el bloque de Unión por la Patria cuestionaron que el Ejecutivo municipal no avance con una estrategia legal para exigir el cumplimiento del convenio firmado originalmente con Nación y advirtieron que el costo de la obra terminará siendo absorbido por la empresa municipal. También pusieron el foco en la diferencia entre las partidas previstas en el Presupuesto y la actualización del costo de los trabajos, al plantear interrogantes sobre la forma en que se afrontará el financiamiento.
La obra había comenzado en octubre de 2022 bajo un esquema en el que el entonces Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento financiaba el 79% y OSSE el 21% restante. Sin embargo, tras distintos inconvenientes durante 2023 y, posteriormente, la paralización de la obra pública nacional, el proyecto quedó prácticamente detenido con un avance cercano al 10%.
Ante ese escenario, la empresa sanitaria inició negociaciones con la propia contratista para evitar la paralización definitiva y preservar lo ya ejecutado. El entendimiento alcanzado permitirá retomar aproximadamente el 41% de las tareas previstas en esta nueva etapa.
El esquema acordado contempla que OSSE afronte el costo íntegro de los trabajos, aunque contará con una refinanciación otorgada por la empresa constructora, que permitirá cancelar la mitad del monto en un plazo de 365 días con una tasa vinculada a la referencia del Banco Central más dos puntos porcentuales.
Las intervenciones incluirán excavaciones, movimientos de suelo, la instalación de alrededor de nueve kilómetros de cañerías, empalmes, válvulas, cámaras de desagüe, enlaces hidráulicos, electrobombas y tendidos eléctricos, entre otras tareas.
Pero el expediente también llega rodeado de polémica: Coarco está vinculada al empresario marplatense Patricio Gerbi, arrepentido en la causa “Cuadernos”, el expediente judicial que investiga presuntas coimas en la obra pública durante los gobiernos kirchneristas. En los últimos meses, la Justicia rechazó un pedido de probation presentado por Gerbi para evitar el juicio oral.
Más allá de la aprobación, el tratamiento dejó en evidencia que el verdadero conflicto ya no pasa por la necesidad de ejecutar el Acueducto Oeste, sino por quién debe hacerse cargo de una obra que originalmente había sido diseñada con un fuerte respaldo financiero del Estado nacional y que ahora dependerá exclusivamente de los recursos de Obras Sanitarias y del aporte financiero acordado con la contratista.