La Tecla Mar del Plata
Todos los derechos reservados
La planta compresora de Las Armas volvió a instalarse en el centro del debate energético regional. A casi un año de las restricciones que afectaron el suministro en pleno invierno y con nuevas advertencias sobre tensiones en el sistema, distintos sectores reactivaron el pedido para finalizar una obra considerada estratégica para la Costa Atlántica.
El proyecto, que integra el Gasoducto de la Costa, permanece paralizado desde la llegada de Javier Milei al gobierno, con un avance de más del 80% y sin definiciones oficiales sobre su continuidad. La infraestructura había sido diseñada para reforzar el transporte de gas natural hacia Mar del Plata y otras localidades de la región, mejorando la presión del sistema y dando respuesta a los picos de consumo estacional.
Sin embargo, tras distintas etapas de avance y reactivación parcial en los últimos años, la obra quedó nuevamente frenada en el marco de la política de paralización de la obra pública a nivel nacional, lo que derivó en un escenario de incertidumbre sobre su finalización.
Desde el Sindicato de la Industria del Gas de la Costa Atlántica volvieron a advertir por las consecuencias de la demora. En ese sentido, alertaron que podrían registrarse restricciones en el suministro industrial para garantizar el abastecimiento domiciliario, al tiempo que insistieron en la necesidad de avanzar con obras estratégicas inconclusas como la de Las Armas.
El tema también llegó al ámbito legislativo, donde se presentaron pedidos de informes para que el Gobierno nacional detalle el estado de avance, las razones de la paralización y la existencia o no de un plan de reactivación con plazos concretos.
La obra del Gasoducto de la Costa ha atravesado múltiples etapas desde su inicio en 2017, con interrupciones, reanudaciones y cambios de gestión que postergaron su finalización. Aunque distintos tramos fueron habilitados en los últimos años, la planta compresora quedó como el último eslabón pendiente para garantizar el funcionamiento pleno del sistema.
En ese contexto, Las Armas vuelve a emerger como un punto crítico de la infraestructura energética regional, con reclamos que cruzan a gremios, sectores técnicos y actores políticos que insisten en la necesidad de completar una obra considerada clave para la seguridad del abastecimiento.