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Jueves, 11 junio 2026
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11 de junio de 2026
TENSIÓN Y CRUCES

El monopolio de las excepciones constructivas enciende las alarmas en el empresariado

La cartelización de las excepciones constructivas bajo el influjo del estudio Mariani deja de ser un problema doméstico y enciende alarmas externas, amenazando la competitividad, el empleo y los ingresos de la comuna.

El monopolio de las excepciones constructivas enciende las alarmas en el empresariado
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La discusión en torno al desarrollo inmobiliario en Mar del Plata ha dejado de ser una preocupación exclusiva de los defensores del patrimonio histórico o de las asambleas vecinales para convertirse en un factor de profunda inquietud económica dentro del propio sector privado. En los pasillos de las cámaras empresariales y en las mesas donde se definen las inversiones de la ciudad, el malestar y el temor comenzaron a ganar terreno frente a lo que se percibe como una alucinante concentración de los proyectos. El foco de esta tensión apunta directamente al estudio Mariani-Pérez Maraviglia-Cañadas, conducido por el arquitecto Jerónimo Mariani, cuya omnipresencia en las decisiones urbanísticas del municipio empieza a ser evaluada no como una muestra de éxito comercial, sino como la consolidación de “un esquema monopólico” que asfixia la libre competencia.

Detrás de esta figura se esconde un entramado corporativo firmemente asentado; según los registros oficiales de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), Mariani está inscripto desde fines de 2013 tanto en los servicios de arquitectura e ingeniería como en la dirección y gestión empresarial de sociedades anónimas, una dualidad tributaria que refleja con precisión su rol como planificador técnico y estratega de negocios en el distrito.



Quienes conocen desde adentro el funcionamiento del mercado local sostienen que la situación actual no responde a una coyuntura aislada ni a las lógicas de la actual administración municipal. El diagnóstico que circula en el ámbito corporativo describe una estructura consolidada a lo largo del tiempo que ha logrado permear distintas banderas políticas. "En los últimos 30 años, todos los grandes proyectos pasaron por Mariani. En todas las licitaciones, en todo lo que está metido en la municipalidad aparece Mariani. Todos los edificios que hay que no estaban permitidos, que tiraron todo el patrimonio abajo, salieron por excepción. Es una familia con mucho poder en Mar del Plata", señalan voces calificadas del sector constructivo, advirtiendo que el escenario contemporáneo "no es una casualidad, sino más bien una consecuencia de esto".

Desde esta perspectiva, la pérdida de la identidad residencial y arquitectónica de la ciudad es el correlato directo de un sistema donde "nadie habla del patrimonio cultural que se tiraron abajo, todas las casas de Mar del Plata para hacer grandes edificios y a donde figura permanentemente Mariani", una realidad que, aseguran, "no viene de este gobierno, viene de hace más de 20 años y trascendió gestiones".

La retracción de las inversiones y el riesgo del juego cerrado

El impacto de este modelo trasciende largamente la discusión estética o cultural y golpea de lleno las variables financieras del distrito. La preocupación principal del empresariado radica en la distorsión de las reglas de juego. En términos económicos, el diagnóstico sectorial es tajante al señalar que el beneficio del actual despliegue inmobiliario queda confinado a un círculo extremadamente estrecho: "Económicamente son los pocos vivos que construyen, los que se han facturado millones de dólares. Mariani hoy debe tener negocios por 20, 25 millones de dólares. Va todo en una perspectiva de monopolio". A este panorama se suma el asombro ante la pasividad de los organismos de control y las instituciones profesionales, advirtiendo que "nadie está hablando de esto. Nadie se hace cargo, nadie dice nada. Ni siquiera el Colegio de Arquitectos. Hay un silencio realmente alarmante si esto sigue así".
Esta dinámica se complementa con alianzas estratégicas recurrentes, describiéndose una "relación intrínseca también con Florencia Miconi", presidenta de la constructora IMASA. 

Miconi, según los registros de las autoridades fiscales, comparte el mismo encuadre de ARCA orientado específicamente al asesoramiento, dirección y gestión empresarial de sociedades anónimas. Es con este perfil corporativo de alto rango que el estudio Mariani coordina el desarrollo de la torre de 35 pisos en la zona de Alem, calificado internamente como "el proyecto más polémico" de los últimos tiempos, mientras se vislumbran nuevos expedientes listos para ingresar o ya en tratamiento en el Concejo Deliberante, orientados con especial fuerza hacia la cotizada zona de Playa Grande.



El factor verdaderamente novedoso en la política vernácula es que este avance sistemático ha comenzado a generar temor entre los propios pares del sector de la construcción y las inversiones generales. La percepción de que un solo actor cuenta con la capacidad de moldear las normativas locales a su medida ha sembrado una profunda desconfianza. "Ahora muchos empresarios se asustaron con Mariani. Por su accionar. Cree que es intocable", confiesan fuentes del mercado, alertando sobre las consecuencias macroeconómicas que este recelo puede acarrear para General Pueyrredon. El razonamiento es netamente pragmático: si las reglas no son iguales para todos y un competidor posee el monopolio de la excepción, el resto de las empresas prefiere retirar sus capitales o abstenerse de competir. "Mañana les puede caer a cualquiera. Los empresarios se asustan. ¿Cómo este tipo hizo esto?", sintetiza el malestar corporativo.

Esta atmósfera de desconfianza limita severamente el juego del sector empresarial y restringe las ofertas que las firmas —ya sean locales, nacionales o internacionales— están dispuestas a presentar en las distintas licitaciones y concursos de la ciudad. A largo plazo, el resultado previsible de un mercado sin competencia es la devaluación de los activos públicos, la oferta de cánones municipales más bajos por la falta de oferentes, la parálisis de proyectos alternativos y, en consecuencia, un menor impacto económico global que terminará repercutiendo en una menor demanda de mano de obra local. La parálisis de la planificación integral en favor del beneficio inmediato parece encontrar su explicación definitiva en la matriz misma de la gestión urbana de las últimas décadas, donde el empresariado concluye con una amarga certeza: "No hay una planificación, sale todo por excepción. Algunas excepciones ya tenían su nombre incluso antes de que salieran".

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