EMVIAL: otro resarcimiento millonario por falta de mantenimiento
Una nueva resolución del ente que conduce Mariano Bowden confirma un millonario resarcimiento por la caída de una columna de alumbrado, esta vez en la zona de Santa Fe y Falucho. El hecho se suma a una seguidilla de incidentes que exponen el avanzado estado de deterioro del mobiliario urbano y el drenaje constante de fondos públicos para cubrir juicios y reclamos administrativos.

La desidia estructural en el mantenimiento de la vía pública ha dejado de ser una advertencia técnica para convertirse en un problema contable de magnitud para la administración de General Pueyrredon. Según se desprende de una resolución del Ente Municipal de Vialidad y Alumbrado Público (EMVIAL) publicada en el Boletín Oficial N°925, el municipio deberá abonar la suma de 3.229.000 pesos a una vecina cuyo vehículo fue aplastado por una columna de iluminación. El siniestro, ocurrido el pasado 28 de noviembre de 2025 en la calle Santa Fe al 2300, casi esquina Falucho, vuelve a poner el foco en la vulnerabilidad de las estructuras metálicas que sostienen el sistema de alumbrado en los barrios de Mar del Plata.
El caso detalla una secuencia que se ha vuelto peligrosamente habitual para los operarios del ente que preside Mariano Bowden. Tras un aviso al call center 147, la cuadrilla de guardia debió acudir de urgencia para despejar el peligro de una columna que colapsó por completo sobre un Chevrolet Corsa Classic que se encontraba correctamente estacionado. El informe técnico del Departamento de Obras e Instalaciones Complementarias no dejó margen para la duda al confirmar el colapso de la estructura, mientras que el Departamento de Taller ratificó daños severos en el capot, guardabarros, parantes y la destrucción total del parabrisas, obligando al erario público a cubrir no solo la mano de obra sino también la reposición de repuestos a valores de mercado actualizados.
Este nuevo desembolso de más de 3,2 millones de pesos no es un hecho aislado, sino que forma parte de una tendencia de deterioro que parece haberle ganado la carrera a la capacidad de respuesta del EMVIAL. En lo que va del año, la caída de columnas y el mal funcionamiento de semáforos han generado una acumulación de reclamos administrativos que terminan siendo abonados sin resistencia legal, dado que los propios peritajes municipales admiten la "alta probabilidad" de que los daños sean consecuencia directa del mal estado de conservación de los soportes. El procedimiento, que culminó con el dictamen de la Asesoría Letrada y la orden de pago de la Contaduría a fines de abril, evidencia una gestión de crisis que se limita a "pagar y retirar los restos" en lugar de implementar un plan de recambio preventivo que evite el riesgo de vida para los transeúntes.
Desde una perspectiva política, el caso desnuda una preocupante ineficiencia en el uso de los recursos. Mientras el Ejecutivo municipal sostiene un discurso de austeridad, el dinero de los contribuyentes se desvía hacia indemnizaciones por siniestros que eran evitables. La recurrencia de estos episodios en zonas de alto tránsito, como lo es la intersección de Santa Fe y Falucho, demuestra que el desprendimiento de material ferroso y la corrosión de las bases de las columnas han superado la etapa de la advertencia para convertirse en una amenaza concreta. En el inicio de este 2026, la política de infraestructura de Bowden parece estar más enfocada en la administración de los escombros que en la garantía de una ciudad segura, dejando como saldo una infraestructura que se desmorona y una cuenta bancaria municipal que se vacía para compensar una negligencia que ya es sistémica.