23 de abril de 2026
CAMBIO DE PANORAMA
El Municipio frena el desalojo de la feria de Luro y San Juan y busca su regularización
Tras la tensión generada por las actas de clausura e intimaciones de desalojo, los "concejales con funciones de funcionarios" Fernando Muro y Marcelo Cardoso intervinieron para garantizar la continuidad de los puestos. El oficialismo se comprometió a redactar una ordenanza específica que brinde un marco legal definitivo a los trabajadores del espacio.

El conflicto en torno a la feria alimenticia ubicada en las inmediaciones de la Estación Ferroautomotora, en la intersección de la avenida Luro y la calle San Juan, parece haber entrado en una etapa de resolución tras días de incertidumbre. Lo que comenzó como una serie de operativos intempestivos por parte de la Subsecretaría de Inspección General, que incluyeron actas de clausura y un plazo perentorio de diez días para el retiro de los puestos, derivó en una intervención política de primera línea que dejó sin efecto el desalojo inminente. La decisión del gobierno municipal de dar marcha atrás con la medida punitiva se materializó mediante la presencia de los concejales oficialistas Fernando Muro y Marcelo Cardoso, quienes se apersonaron en el lugar para dialogar con los puesteros y proponer una salida institucional a la controversia.
La situación había generado un fuerte malestar entre los feriantes, quienes denunciaron la falta de preavisos o notificaciones previas antes del arribo de los inspectores municipales. Según manifestaron los propios trabajadores, el espacio funciona desde el año 2018 bajo el marco de programas de abaratamiento de costos y comercialización directa de alimentos, una iniciativa que sobrevivió a distintos cambios de gestión tanto a nivel local como provincial. Ante la amenaza de perder su fuente de ingreso, de la cual dependen directamente unas quince familias, los puesteros organizaron una junta de firmas y recibieron el respaldo de vecinos y clientes habituales, lo que elevó la visibilidad del reclamo y forzó una instancia de mediación.
En este escenario, el accionar de los concejales resultó determinante para descomprimir la tensión. La propuesta oficial consiste ahora en la redacción y posterior tratamiento de una ordenanza municipal que otorgue un marco legal específico para la feria de Luro y San Juan, contemplando sus particularidades estructurales y su impacto en la economía barrial.
El giro en la política municipal respecto a este predio marca un cambio de estrategia: de la vía del desalojo por incumplimiento de normativas vigentes a la creación de una norma a medida que permita la permanencia de los puestos. Cristian Alessandroni, referente de los feriantes, calificó la intervención de los legisladores como un gesto positivo que trajo tranquilidad al sector, destacando que el cese de los operativos de control punitivo fue el primer síntoma de este nuevo acuerdo de palabra. Desde el oficialismo, el objetivo planteado es avanzar en una regulación que garantice la transparencia de la actividad, cumpla con los requisitos de higiene y seguridad, y ofrezca previsibilidad tanto a los comerciantes como a los vecinos de la zona.
Actualmente, la feria continúa operando con normalidad mientras se aguarda el ingreso del proyecto de ordenanza al Concejo Deliberante. La resolución del conflicto pone de manifiesto la importancia de la mediación política ante situaciones de vulnerabilidad laboral, aunque también deja abierta la discusión sobre la necesidad de actualizar los marcos regulatorios de las ferias comunitarias en todo el distrito para evitar futuras arbitrariedades administrativas. Por el momento, la tregua establecida entre el oficialismo y los feriantes ha permitido disipar el fantasma del desalojo, supeditando el futuro del espacio al éxito de la labor legislativa que se inicie en las próximas semanas.