22 de abril de 2026
BAJO LA LUPA
Obras privadas record, obras públicas en rojo, compensaciones urbanísticas nulas
El Municipio exhibe cifras millonarias en construcción para sostener su relato, pero enfrenta críticas por la falta de obra pública, un sistema administrativo cuestionado y beneficios urbanos que no se traducen en mejoras reales para la ciudad.

El Municipio de General Pueyrredon volvió a sacar pecho con cifras que, lejos de cerrar el debate, se reabre con más fuerza. Los más de 2 millones de metros cuadrados aprobados desde 2021 y los casi 150 mil del primer trimestre de 2026 no son, como intenta instalar el relato oficial. ¿Un reflejo directo de gestión eficiente, o un síntoma de una estrategia cada vez más evidente de usar la obra privada como paraguas para tapar el déficit estructural en materia de obra pública?
El comunicado de la Secretaría de Obras y Planeamiento Urbano insiste en un “círculo virtuoso” impulsado por incentivos, simplificación administrativa y seguridad jurídica. Sin embargo, ese discurso choca de frente con la realidad cotidiana de la ciudad, donde las obras públicas brillan por su ausencia, se demoran o directamente no llegan. El crecimiento de metros cuadrados aprobados no es sinónimo de planificación urbana ni de mejora en la calidad de vida. En todo caso, es un indicador del dinamismo de un sector que responde a lógicas privadas, no a una política integral del Estado local.
Más aún, el propio andamiaje administrativo que el Municipio presenta como “moderno y ágil” está bajo fuerte cuestionamiento. Distintos colegios profesionales de la provincia vienen señalando con insistencia las falencias de la Secretaría de Obras Privadas, denunciando un sistema de tramitación que, lejos de ser transparente, parece moverse con criterios desiguales. Mientras algunos proyectos avanzan con “celeridad llamativa”, otros quedan atrapados en una burocracia que muchos describen como “del siglo pasado”, con demoras injustificadas y procesos poco claros.
Esa dualidad, rapidez selectiva y lentitud estructural, no solo genera sospechas, sino que erosiona la confianza en la gestión. Porque si el crecimiento de la construcción es real, también lo es el malestar de quienes deben atravesar un sistema que, según denuncian, no garantiza reglas parejas. Y en ese contexto, la narrativa oficial pierde consistencia, no alcanza con mostrar números si el funcionamiento interno es cuestionado por los propios actores del sector.
Además de esto, los propios concejales salen a respaldar estos números como si fuese algo bueno. Un ejemplo claro de esto es Fernando Muro, del bloque de concejales del Pro, que salió “orgulloso” por las cifras que han alcanzado. En una publicación en X que realizó mostró lo que se consiguió gracias a la gestión de Montenegro.
El dato de que la construcción representa cerca del 15% del Producto Bruto Geográfico del distrito tampoco debería ser utilizado como un escudo discursivo. Ese peso económico, en todo caso, obliga al Municipio a estar a la altura con políticas públicas claras, eficientes y equitativas. Pero lo que se observa es otra dependencia creciente del empuje privado para sostener indicadores que el Estado no logra acompañar con infraestructura, planificación ni inversión pública acorde.
Además de estos cuestionamientos, el sistema de compensaciones urbanísticas ha caído en un limbo en el que los inversores que logran construir algo y aportan lo que se les plazca a la comunidad. Un ejemplo de esto se encuentra en uno de los mega supermercados que se están haciendo al sur de la ciudad. En vez de aportar de alguna manera con la ciudad, lo que ellos han propuesto es mejorar la luminaria de las calles cerca del shopping. Lo que, además de beneficiar más a la empresa, el beneficio a la ciudad es mínimo y la inversión, a comparación de los supermercados, es ínfima.
En definitiva, el gobierno local parece haber encontrado en la obra privada una narrativa conveniente para disimular sus propias falencias. Pero el contraste ya es demasiado evidente. Porque mientras los metros cuadrados se acumulan en los informes oficiales, la ciudad sigue esperando respuestas que no llegan y ve como el patrimonio histórico de la ciudad desaparece de a poco.