21 de abril de 2026
OBRAS PRIVADAS
Cruces y denuncias por el freno administrativo a la construcción
En una tensa jornada en la comisión de Obras del Concejo Deliberante, el oficialismo intentó blindar su gestión con cifras de crecimiento inmobiliario, mientras que los colegios profesionales y la oposición desnudaron las precariedades de una Dirección de Obras Privadas que, entre la falta de inspectores y trámites que aún dependen de un pendrive, parece haber quedado atrapada en el siglo pasado.

La comisión de Obras del Concejo Deliberante de General Pueyrredon se transformó en el escenario de una colisión frontal entre dos realidades. Por un lado, la Mar del Plata de los folletos oficiales: pujante, con récords de construcción y una "modernización" administrativa imparable. Por el otro, la ciudad que describen los profesionales del sector: una dependencia municipal donde el sistema digital es un laberinto inconcluso, la normativa queda sujeta al humor del inspector de turno y los expedientes viajan físicamente en memorias portátiles porque la red de internet no resiste un render.
El debate se encendió con la exposición del presidente de la comisión, Fernando Muro (PRO), quien abrió el juego con la artillería pesada de las estadísticas. Para el oficialismo, los números son sagrados: el paso de 1.500 a 5.400 expedientes anuales entre 2019 y 2025, y un salto de 150.000 a 625.000 metros cuadrados construidos, son pruebas irrefutables de un "auge" que sigue batiendo marcas en el primer trimestre de 2026. Sin embargo, ese mismo éxito fue utilizado por los colegios profesionales para señalar el "embudo" burocrático. "Esta problemática viene con un arrastre histórico y el funcionamiento de obras privadas no está siendo el óptimo", disparó Diego Haag, presidente del Colegio de Técnicos Distrito V, quien calificó al sistema digital —prometido hace tres años y medio— como una "traba" que obliga a los profesionales a seguir presentando todo en doble formato: papel y digital.
La tensión subió de tono cuando Diego Domingorena, presidente del Colegio de Arquitectos, describió una precariedad técnica que roza lo tragicómico. "Hace tres años y medio que estamos presentando la documentación con un pendrive. Lo llevamos a Obras Privadas y manualmente se conecta en una computadora y se baja", relató, para luego rematar con una descripción de las instalaciones que dejó en silencio al recinto: falta de equipos informáticos, redes de internet potentes y hasta una instalación eléctrica que solía "saltar por los aires" ante la demanda. Domingorena fue tajante al señalar que la falta de respuestas está empujando a la comunidad a la obra clandestina: "Es una caída del acuerdo social sobre la construcción. La ciudad se degrada en seguridad y la seguridad pública está en riesgo".
Ante este panorama, el oficialismo intentó un ejercicio de control de daños. El concejal radical Ricardo Liceaga Viñas (UCR+NA) buscó bajarle el precio al reclamo, amparándose en la "buena predisposición" del secretario de Obras, Jorge “Guasa” González, también de la UCR. "No me queda muy claro cuál es la consulta de fondo, porque si lo que ustedes vienen a presentar no es algo grave...", deslizó, intentando desactivar la bomba. La respuesta de Domingorena no tardó en llegar, cargada de ironía y firmeza: "Que González tenga voluntad no quiere decir que no sea grave. Ir con un pendrive en la mano y enchufarlo en una computadora haciendo una cola de gente me parece que es grave".
Desde sus bancas, la oposición aprovechó para pinchar el globo de la "vanguardia digital" que suele pregonar el Ejecutivo. Juan Manuel Cheppi (FR) fue punzante al comparar la lentitud municipal con la velocidad del mundo tecnológico actual. "Se puede tardar tres años en tener un sistema, con lo fácil que hoy es programar. El Ejecutivo pregona que somos ejemplo en gobierno abierto, pero acá está el testimonio de que no", sentenció, pidiendo que la Secretaría de Modernización también rinda cuentas.
La defensa final del modelo quedó en manos de Marcelo Cardoso (PRO), quien intentó rescatar la mística de la "decisión política" de modernizar el Estado. "No compartimos la visión catastrófica", sostuvo, argumentando que el cambio de "mentalidad" de empleados y profesionales lleva tiempo. Pero el cierre del debate devolvió la discusión a la realidad económica del profesional de a pie. Domingorena advirtió que el famoso "boom" de la construcción es, en realidad, un fenómeno de concentración: "El 5% de nuestra matrícula atiende el 50% de la construcción. Para una persona que tiene una obra mínima, que tarde cuatro meses en legalizarse es preocupante".
La Nota Particular (NP) N°22 quedó en comisión a la espera de informes oficiales de las secretarías de Obras, Hacienda y Modernización. Mientras tanto, en los pasillos del Concejo quedó flotando la sensación de que, detrás de los edificios de lujo y los metros cuadrados récord, el motor administrativo de la ciudad todavía funciona con la precaria tecnología de un puerto USB y la paciencia agotada de quienes deben operarlo.