30 de marzo de 2026
GIRO EN EL CONFLICTO
Taxistas piden menos controles para competir con plataformas
Tras años de resistencia, el sindicato presentó un proyecto que flexibiliza el servicio de taxis y descarga responsabilidades sobre las plataformas, en medio de críticas por la falta de control estatal.

Después de la comisión de Movilidad Urbana que volvió a dejar en evidencia el avance de las aplicaciones de transporte, el Sindicato Marplatense de Peones de Taxis (SIMPETAX) cambió de estrategia y salió a jugar fuerte en el terreno político. Su secretario general, Miguel Rodríguez, presentó un proyecto ante la comisión de Legislación que propone desregular el sistema de taxis, en lo que ya se lee como una admisión de derrota tras años de pulseada con el Concejo Deliberante.
El giro no es menor. El sector que durante años resistió el desembarco de las apps ahora busca reacomodarse en un escenario que se da por perdido. Pero lo hace con una jugada que también apunta directamente al poder político. Si las plataformas avanzan, que sea bajo reglas que dejen expuestas tanto a las empresas como al propio Municipio.
En ese sentido, Rodríguez no solo cargó contra las aplicaciones, a las que acusó de hacer dumping para quedarse con el mercado, sino que puso el foco en una debilidad estructural de la gestión local, debido a la escasez de inspectores del municipio. “¿Cómo van a controlar a 5.000 autos particulares?”, disparó, en un cuestionamiento que golpea de lleno la capacidad del Ejecutivo para regular un sistema que ya muestra fisuras.
La propuesta del sindicato va más allá de la queja. Plantea dividir el esquema en dos. Un transporte público regulado y un transporte privado manejado por aplicaciones, pero con una condición clave: que toda la responsabilidad legal recaiga sobre las plataformas, dejando al Municipio al margen. Incluso, deslizan que no deberían aplicarse multas a quienes operen mediante apps, un punto que abre interrogantes sobre el rol del Estado y sus límites.
En paralelo, el proyecto incluye una serie de medidas que buscan alivianar las cargas sobre el taxi tradicional. Proponen una actualización de tarifas atadas al boleto de colectivo, extensión de la vida útil de los vehículos, reducción de controles y la habilitación para trabajar con aplicaciones sin sanciones. En otras palabras, el sector pide competir en un terreno mucho más flexible, en espejo con lo que hoy critican.
La discusión entrará en comisión la próxima semana en la misma comisión y promete tensar aún más un debate que ya dejó de ser técnico para convertirse en político. Con este movimiento, los taxistas no solo intentan sobrevivir al avance de las apps, sino que también obligan al Concejo y al Ejecutivo a hacerse cargo de un modelo que, hasta ahora, ninguno termina de ordenar.