3 de marzo de 2026
DEBATE PENDIENTE
El pliego de transporte volvió a quedar fuera del radar en el inicio del año legislativo
Pese a la urgencia declarada por el Ejecutivo y la presión de un sistema que arrastra seis prórrogas consecutivas, la comisión de Movilidad Urbana inauguró el período 2026 sin incluir el expediente del SITU en su orden del día. El debate por los próximos 20 años de concesión sigue en el freezer, mientras la expansión de la ciudad desborda un esquema de recorridos que ya no responde a la realidad de los vecinos.

El calendario político de Mar del Plata suele tener sus propios tiempos, a menudo disociados de la urgencia que se respira en las paradas de colectivo. Este martes 3 de marzo, la comisión de Movilidad Urbana del Concejo Deliberante levantó el telón de su ciclo 2026 con una gestualidad que dice más por sus omisiones que por sus definiciones: el pliego del Servicio Integrado de Transporte Urbano (SITU), ese ambicioso proyecto que pretende reconfigurar la movilidad local por las próximas dos décadas, brilló por su ausencia en el orden del día. La decisión de no tratarlo en la primera reunión del año legislativo no es solo un dato administrativo; es una señal política de que el "laberinto de las prórrogas", del cual el oficialismo prometía salir, todavía tiene varios pasillos por recorrer.
La historia reciente del expediente es una crónica de amagues y postergaciones. En noviembre pasado, el Departamento Ejecutivo había "desempolvado" el pliego con una versión actualizada que incluía la foto cruda de la pospandemia: un sistema que perdió el 30% de sus pasajeros y que necesita de una "línea anular" para conectar barrios sin pasar por el centro. Sin embargo, aquel impulso se diluyó rápidamente en la transición hacia la nueva composición del cuerpo deliberativo. La estrategia fue, una vez más, ganar tiempo. Se aprobó una emergencia que estira la agonía del contrato actual hasta 2027 si fuera necesario, bajo la premisa de que el nuevo Concejo sería el encargado de dar el debate de fondo. Pero ese debate, al menos en el debut de este martes, prefirió mantenerse en el archivo.
El contraste entre la parálisis legislativa y la dinámica urbana es cada vez más agudo. Mientras los concejales eluden el tratamiento del expediente, Mar del Plata no deja de expandirse. El crecimiento demográfico, sumado a la consolidación de nuevos subcentros comerciales y residenciales, exige una logística que los actuales recorridos, diseñados para otra ciudad, no pueden satisfacer. El argumento oficialista de que el sistema "está roto" parece haberse convertido en una descripción estática más que en un motor para la acción. Si el sistema está roto y el diagnóstico ya está escrito en los anexos técnicos de la CNRT, la demora en iniciar la discusión sobre la licitación nacional e internacional solo profundiza el desequilibrio financiero que hoy pagan los usuarios con un boleto que ya cruzó la barrera de los 1.500 pesos.
Desde la oposición, el silencio del oficialismo en la comisión es leído con desconfianza. Tras la renovación de bancas en diciembre, el nuevo equilibrio de fuerzas en el recinto parece haber enfriado los ánimos de quienes veían en el pliego una solución mágica. El temor a quedar atados por 20 años a un contrato rígido, en un contexto económico donde los subsidios son una incógnita y el costo del combustible no da tregua, actúa como un ancla para el tratamiento. Sin embargo, el riesgo de la inacción es caer en la política del "parche permanente". Si 2026 comienza con el pliego fuera de agenda, Mar del Plata se encamina a naturalizar la excepcionalidad como norma, dejando la modernización de la flota y la mejora de las frecuencias para un futuro que nunca termina de llegar.
La pelota, como se dijo tantas veces el año pasado, sigue en la cancha del Concejo. Pero por ahora, los jugadores parecen más interesados en estudiar el campo de juego que en iniciar el partido. La tregua del verano se terminó y los indicadores de la SUBE siguen marcando una baja en la demanda que solo se revierte con un servicio mejor, no solo con tarifas más altas. El pliego de transporte no es solo un expediente técnico sobre unidades y recorridos; es el diseño de la ciudad de los próximos veinte años. Ignorarlo en la primera cita del año es, cuanto menos, una apuesta arriesgada por la inercia en una ciudad que ya no puede permitirse seguir esperando en la parada.