La Tecla Mar del Plata
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Antes de que el intendente interino, Agustín Neme, tomara la palabra, el recinto del Honorable Concejo Deliberante de General Pueyrredon fue escenario de un nuevo round político. La definición de autoridades para el 111° período ordinario volvió a exponer la grieta local y dejó reproches cruzados que anticipan un año caliente.
Por mayoría, Emiliano Recalt (La Libertad Avanza) fue confirmado al frente del cuerpo. La vicepresidencia primera quedó en manos de Gabriela Azcoitía (UCR–Nuevos Aires) y la segunda para Florencia Ranelucci (Vamos Juntos). Franco Ariel Luchina continuará como secretario legislativo.
La votación se realizó de manera nominal y ajustada al reglamento interno. Sin embargo, el procedimiento no evitó la polémica. Desde el retorno democrático, la conducción del Concejo solía respetar la representación de las fuerzas más votadas. Esta vez, el oficialismo hizo valer sus números.
La jefa del bloque de Unión por la Patria, Mariana Cuesta, tomó la palabra apenas se formalizó la propuesta para ratificar a Recalt. “Es casi un deja vu de lo que pasó en diciembre”, lanzó, en alusión a la discusión anterior por la integración de la mesa directiva.
Cuesta recordó que, en aquella oportunidad, habían denunciado la ruptura de un entendimiento político que contemplaba otorgar la vicepresidencia primera a la oposición. “Y ustedes rompieron ese acuerdo”, afirmó. Si bien admitió que hubo conversaciones posteriores para recomponer el vínculo, sostuvo que las negociaciones existieron “por más que algunos después lo nieguen” y deslizó que la decisión final no se tomó en el ámbito local: “Vino una orden de afuera, ni del intendente, ni de los concejales, de alguien de afuera. Alguien a quien le tienen miedo de no obedecer: Rabinovich”, disparó, en referencia al senador provincial Alejandro Rabinovich.
La edil también cuestionó el funcionamiento interno del Concejo y apuntó contra “nuevas modalidades”, al mencionar la ausencia de funcionarios en instancias clave del debate presupuestario. “La vicepresidencia primera no es lo más importante, sino cómo va a funcionar este HCD”, planteó.
En la misma sintonía, el presidente del bloque del Frente Renovador, Juan Manuel Cheppi, advirtió que no acompañarían las vicepresidencias y rechazó que el deliberativo se convierta en una “escribanía” del Ejecutivo.
Desde Acción Marplatense, Horacio Taccone consideró que imponer los cargos “va en contra de los usos y costumbres de las prácticas democráticas de hace 40 años” y alertó que “hacer oídos sordos” a la propuesta de diálogo no ayuda a resolver los problemas cotidianos. “Ojalá se den cuenta que con 14 votos pueden hacer lo que quieran, pero eso no va a ayudar en nada a resolver las complejidades de los vecinos y los barrios. No vamos a convalidar estas prácticas, vamos a votar en contra”, remarcó.
El tramo más filoso llegó sobre el cierre de la intervención de Cuesta: “Para ocupar los lugares hay que animarse. Si ustedes, presidente quiere ser presidente y el intendente quiere ser intendente, tienen que animarse a hacer presidente e intendente. Uno ve con preocupación lo domesticados que están en el rol, cada vez la correa más corta tienen”, sentenció.
Pese a los cuestionamientos, la presidencia de Recalt fue ratificada con el voto negativo de Unión por la Patria. Acción Marplatense y el Frente Renovador acompañaron su continuidad en línea con el resultado electoral, aunque se sumaron al rechazo opositor en las vicepresidencias.
Así, el Concejo inicia un nuevo período con autoridades confirmadas por mayoría reglamentaria pero bajo un clima atravesado por desconfianzas. El oficialismo mostró músculo numérico; la oposición dejó asentado que la discusión no es solo por cargos, sino por el equilibrio institucional y la dinámica de funcionamiento.
El telón de fondo quedó claro antes incluso de que comenzara el discurso del intendente: en el Palacio municipal, cada votación es también una señal política.