El escenario productivo de Mar del Plata volvió a ser el epicentro de un reclamo que combina urgencia financiera y lectura legislativa. El senador nacional Maximiliano Abad (UCR) trasladó el debate sobre la competitividad exportadora al corazón del puerto local, durante una visita al Frigorífico del Sud Este. Allí, el legislador no solo analizó las cifras de una industria que alcanzó récords de producción en 2025, sino que puso el foco en una "trampa financiera" que afecta la liquidez de las empresas: la mora del Estado en la devolución del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a los exportadores.
La problemática, según describió el dirigente radical, radica en una brecha técnica que erosiona el capital de trabajo de las compañías. Mientras las empresas deben prefinanciar sus exportaciones con tasas que rondan el 9%, los créditos fiscales que acumulan a su favor por las compras en el mercado interno solo se actualizan a un ritmo del 0,5% mensual, una cifra que queda largamente rezagada frente a la dinámica inflacionaria. Esta situación genera un drenaje de recursos que, en lugar de reinvertirse en la cadena productiva, quedan inmovilizados en los balances estatales. “Hoy las empresas tienen créditos acumulados por varios meses y ese dinero lo necesitan para financiar nuevas exportaciones. Son millones de pesos que quedan retenidos y que impactan directamente en la ecuación económica”, sostuvo Abad, quien estuvo acompañado por los concejales Ariel Bordaisco y Ricardo Liceaga.
El planteo del senador trasciende lo administrativo y se asienta en una visión de política económica que busca eliminar las asimetrías entre los distintos sectores productivos del país. En ese sentido, Abad volvió a poner sobre la mesa la necesidad de suprimir los Derechos de Exportación para la pesca, argumentando que el sector cumple con todas las condiciones —generación de divisas, valor agregado y empleo intensivo— para recibir el mismo alivio fiscal que ya se ha otorgado a otras economías regionales del interior. Para el legislador, la persistencia de estas retenciones constituye una distorsión que frena la expansión de un polo que destina el 80% de su producción a mercados de alta exigencia como Estados Unidos, Europa y Asia.
La visita al frigorífico local, que emplea a un centenar de trabajadores y procesa miles de toneladas mensuales, sirvió para ilustrar el potencial que, a juicio de Abad, se ve limitado por la burocracia y la presión tributaria. El legislador enfatizó que agilizar los mecanismos de reintegro no es un beneficio discrecional, sino una condición necesaria para que la industria pueda sostener sus planes de inversión y crecimiento. Con un tono de fuerte tinte federalista, el senador concluyó que es imperativo establecer reglas de juego equitativas para todos los motores productivos de la Argentina: “No puede haber economías regionales de primera y de segunda. La pesca genera empleo, inversión y divisas. Si queremos que Mar del Plata siga siendo un polo exportador, necesitamos reglas claras y menos trabas”.