Chet Hanks, el hijo más mediático y controvertido de Tom Hanks y Rita Wilson, ha abierto su corazón sobre los momentos más complicados de su crecimiento en el seno de una de las familias más admiradas de Hollywood.
De forma reciente, el rapero y actor ocasional reflexionó en una entrevista sin filtros sobre cómo la fama de su padre condicionó su vida y las medidas drásticas que tomaron sus padres para intentar reconducirlo durante su adolescencia.
"Estaba totalmente fuera de control, completamente perdido", confesó Chet al recordar aquella etapa. Según relató, sus padres lo enviaron a programas terapéuticos y centros especializados para adolescentes con problemas, algunos ubicados en reservas naturales, espacios en los que asegura que "me trataron como si fuera un criminal cuando solo era un chaval perdido". El actor describió ese período como "el punto más bajo de mi vida", donde "la histeria traspasaba los límites que yo conocía" y terminó hundiéndose psicológicamente.
A pesar del dolor expresado, Chet Hanks mostró comprensión hacia Tom Hanks y Rita Wilson: "Les entiendo", reconociendo que actuaron desde la preocupación por un joven desorientado y en plena crisis.
El artista también aprovechó para hablar de la presión constante de ser "el hijo de" una estrella mundial: "Todo lo que tengo me lo he ganado yo mismo, he tenido que hacer audiciones para cada papel que he conseguido, como cualquier otra persona", señaló, en alusión a la dificultad de escapar de la sombra paterna y de ser juzgado siempre bajo el prisma de su apellido.
Chet, de 35 años, ha sido habitual en titulares por episodios relacionados con consumo de drogas, posturas antivacunas y acusaciones de abuso sexual en el pasado. Sin embargo, en esta reflexión parece buscar cerrar heridas y destacar un acercamiento reciente con sus padres tras años de relación intermitente y pública conflictividad.
El testimonio de Chet Hanks se suma a las cada vez más frecuentes confesiones de hijos de celebridades sobre las luces y sombras de crecer bajo el foco mediático, un peso que, según él mismo, convierte la fama en "la droga más poderosa del mundo" cuando no se ha hecho nada propio para merecerla.