El Presupuesto 2026 ya ingresó al Concejo Deliberante y abrió, como cada año, una discusión que va mucho más allá de los números. El Departamento Ejecutivo giró el cálculo de gastos y recursos para la Administración Central, los entes descentralizados y Obras Sanitarias, junto con las ordenanzas Fiscal e Impositiva. Ahora, el expediente quedó en manos del Legislativo, que deberá analizarlo en comisión y someterlo a debate en el recinto.
Dentro del paquete presupuestario, el capítulo de Obras y Planeamiento vuelve a concentrar miradas y cuestionamientos. No sólo por el escenario de ajuste y retiro del financiamiento nacional a la obra pública impulsado por el gobierno de Javier Milei, sino también por el historial reciente de la cartera que conduce Jorge “Guasa” González, marcada por reiteradas dificultades para ejecutar lo que se aprueba en los papeles.
El proyecto enviado por el gobierno interino de Agustín Neme prevé un Presupuesto global de $521.996 millones, una cifra que representa un salto cercano al 42% respecto de lo proyectado para el ejercicio anterior, tras varias prórrogas en su presentación. Sin embargo, el volumen total contrasta con el monto destinado a infraestructura, que aparece acotado y concentrado en pocas iniciativas.
Según el detalle incorporado como ordenanza complementaria, el Presupuesto 2026 contempla $9.319 millones para obras públicas. Se trata de un listado sensiblemente más reducido que el de años anteriores, atravesado por la parálisis de fondos nacionales y por la repetición de proyectos que ya habían sido anunciados en presupuestos previos, pero que avanzaron de manera parcial o directamente quedaron en el camino.
En ese contexto, dos obras concentran la mayor parte de los recursos asignados y vuelven a escena una vez más. Por un lado, la primera etapa del edificio propio de la Escuela Secundaria Municipal de Educación Técnica (Esmet N°1), con una partida superior a los $2.000 millones. Por otro, el CEMA de Batán, presupuestado en más de $1.600 millones, una iniciativa largamente prometida y todavía inconclusa.
El anexo de construcciones incluido en el expediente enumera once obras que, en conjunto, explican la totalidad del gasto previsto para infraestructura. El problema, advierten en los pasillos del Concejo, no pasa sólo por qué obras se incluyen, sino por la capacidad real del área para llevarlas adelante. La subejecución recurrente de partidas durante los últimos ejercicios vuelve a poner bajo la lupa la gestión de González, en un escenario donde cada peso no ejecutado se transforma en una señal política.
Con el Presupuesto ya sobre la mesa, el debate que se viene no se limitará a los montos. La discusión promete girar en torno a la viabilidad de las obras anunciadas, el impacto del ajuste nacional y, sobre todo, al desempeño de una secretaría que arrastra cuestionamientos por lo que no se hizo tanto como por lo que se promete volver a hacer.
| OBRAS | MONTOS |
| Cema Batán | $1.635.500.000 |
| Construcción Esmet N°1 | $2.028.600.000 |
| Mejoramiento del espacio público | $3.431.370.000 |
| Renovación del frente costero – etapa 1 (entre el Paseo Jesús Galíndez y Rawson) | $248.900.000 |
| Puesta en valor del Paseo Punta Iglesias | $770.000.000 |
| CAPS Apand – etapa 1 | $207.864.000 |
| Cambio de cubierta en la Escuela Primaria N°3/Escuela Secundaría N°203 | $357.352.000 |
| Ejecución de cruces accesibles | $261.200.000 |
| Puesta en valor en edificios varios | $100.000.000 |
| Trabajos varios en edificios municipales | $145.350.000 |
| Trabajos varios en jardines de infantes, escuelas y centros de salud | $133.500.000 |
| TOTAL | $9.318.636.000 |