La Tecla Mar del Plata
Todos los derechos reservados
La cuenta regresiva para las elecciones del Partido Justicialista bonaerense ya empezó a mover fichas en los distritos, y en General Pueyrredon el padrón se convirtió en una pieza central de la disputa política. Con los padrones oficializados y el cronograma electoral en marcha, la atención se posa ahora en un dato clave: cuántos afiliados tiene el PJ local y cuántos avales serán necesarios para competir por la conducción.
Según la resolución de la Junta Electoral del PJ Bonaerense, el partido cuenta a nivel provincial con 1.143.070 afiliados, distribuidos en los 135 municipios. En ese esquema, General Pueyrredon registra 31.347 afiliados, un número que ubica al distrito entre los más relevantes por peso propio dentro de la estructura partidaria.
El dato no es menor: de ese padrón depende la cantidad de avales exigidos para presentar listas en caso de que no prospere un acuerdo de unidad. En el caso del PJ marplatense, el umbral quedó fijado en 627 avales, cifra que obliga a los distintos espacios a demostrar volumen territorial real y capacidad de movilización interna.
La oficialización de los padrones no estuvo exenta de polémicas. Desde la conducción provincial se ratificó que se incorporaron las fichas de afiliación presentadas hasta diciembre, pero con un límite: las nuevas altas no podían superar el 5% del padrón vigente por distrito. En General Pueyrredon, ese margen permitía sumar hasta 1.555 afiliados, pero finalmente solo se incorporaron 274, muy por debajo del tope habilitado.
Ese dato también empieza a leerse en clave política. En un distrito atravesado por tensiones internas, la escasa ampliación del padrón refuerza la idea de un peronismo local que discute más hacia adentro que hacia la expansión de su base afiliatoria.
Con el calendario ya definido, el 3 de febrero será la fecha límite para la presentación de avales, mientras que el 8 de febrero deberán oficializarse las listas que competirán en los comicios del 15 de marzo, donde se elegirá al sucesor de Máximo Kirchner en la conducción provincial del PJ.
Mientras tanto, puertas adentro, la pulseada entre La Cámpora y el Movimiento Derecho al Futuro se replica en los distritos, y General Pueyrredon no es la excepción. Aunque hacia afuera se insiste con la necesidad de una lista de unidad, los movimientos subterráneos muestran que el consenso está lejos de cerrarse.
En el plano local, el PJ continúa bajo la presidencia de Eduardo Cóppola, quien asumió en 2022 al frente de un armado amplio que logró imponerse con holgura. Sin embargo, todo indica que no buscaría la reelección, lo que abre un escenario completamente distinto de cara a 2026.
El tablero aparece hoy mucho más fragmentado: La Cámpora intenta retener posiciones, sectores sindicales revisan su rol, el peronismo tradicional busca volver a ganar centralidad y comienzan a registrarse diálogos entre dirigentes que, no hace tanto, se enfrentaban sin matices. En ese contexto, el número de afiliados y la exigencia de avales no son solo un requisito formal, sino una verdadera prueba de fuerza para medir quién está en condiciones de disputar la conducción del PJ marplatense.